Cuentas con un conocimiento tácito para encontrar las respuestas a todas tus preguntas. Además de eso, cuentas con un poder único que te lleva a manifestar la vida y el trabajo que deseas.

Porque para brillar, debes tener claro quién eres, qué quieres y hacia dónde te quieres dirigir. No busque afuera lo que ya está dentro de ti.

 

1. ¿Cómo descubrí que para brillar, primero debía saber quién era y a dónde quería llegar?

 

Seguramente habrás encontrado montones de personas que te prometen darte la solución a tus problemas. Mi humilde recomendación es que salgas huyendo de allí.

Nadie puede saber lo que es mejor para ti, más que tú misma. Si quieres triunfar en tu trabajo, crear un trabajo a tu medida o progresar profesionalmente, comienza por mirar hacia adentro y descubrir ese potencial que hace parte de ti. Quitar el polvo de viejas creencias, deshacerte de tu identidad y tomar el control de tu vida.

Soy Juliana Vargas, con tan sólo 30 años, descubrí que mi carrera de Ingeniera y el cúmulo de trabajos en diversas multinacionales no me hacían feliz. Me tomé mi tiempo y mi espacio para adentrarme en lo más hondo de mi ser y entender qué me estaba pasando. Me valí de diversas terapias, unos cuantos videos en internet y algunos libros para reordenar todo mi ser, descubrir mi valor y empoderarme para tomar decisiones en mi vida que me llevaron a certificarme como Coach.

Y como dice el Mito único de Joseph Campbell, aquí estoy devolviendo al mundo el don que el Universo me otorgó. Aprendí que primero debía sanar yo, después lo haría mi vida, y en consecuencia podría ayudar a sanar mi alrededor.

 

 

2. Claves para sanar. Autoconocimiento.

 

A continuación, compartiré contigo algunos de los pasos que me ayudaron para conectar conmigo, y desde allí, definir mi propia ruta hacia mi sueño.

 

2.1 Creencias limitantes.

Cuando inicies en este mundo de autoconocimiento y sanación, cuestiónalo todo.

Vamos formando creencias, juicios y opiniones desde una temprana edad. Nuestro cerebro va formando creencias de acuerdo a experiencias que vamos viviendo, así como información que vamos reteniendo de las personas que nos rodean. Te comparto algunas de las creencias más comunes en el colectivo: “No soy capaz de cambiar de vida”, “Es muy difícil y complicado”, “Tengo que cumplir con mi deber”, “No puedo cambiar”.

Pregúntate para qué crees lo que crees, pregúntate si hay algún beneficio oculto para quedarte en tu zona de confort y no atreverte a cambiar. Pregúntate de dónde vienen dichas creencias, ¿quizás de una mala experiencia de tu niñez? ¿De algo que te repetían tus padres?

Te invito a que te atrevas a crear una nueva red de creencias que te potencien en lugar de limitarte. ¡Eres un ser creador y divino!

 

2.2 Identidad

Viene la segunda parte, no menos confrontadora. Ahora es momento de preguntarte quién eres. Así como lees.

Resulta que nos vamos formando una identidad de acuerdo a nuestras creencias y vivencias. Es lo que yo llamo un personaje, suena un poco extraño, quizás deberíamos nombrarlo personalidad. Te invito a que te salgas del personaje que actúa en automático y que mires tus comportamientos como si de una película se tratase. Tu personalidad no te define. Eres mucho más que tus miedos, tus creencias, tus opiniones, tus barreras. Eres un ser de amor que se va transformando, moldeando y cambiando para acercarse cada vez más a la esencia.

Date el permiso de revisar qué comportamientos en tu vida te están limitando. Qué es aquello con lo que te identificas pero que ya no te sirve. Aprende dar gracias y decir adiós a esa parte de ti que ya cumplió su función. Permítete morir y nacer otra vez.

 

2.3 Descubre tu potencial.

Ni se te ocurra quitarle valor a toda tu experiencia, tu esfuerzo o tu trabajo. Recuerda siempre que puedas tus fortalezas, tus talentos, tu potencial. Es más, refuérzalos cuando más débil te sientas, cuando estés perdida o cuando sientas que no puedes más. Reconoce tu valor. Ten la curiosidad para conocer cosas de ti que no conoces. Ponte a prueba, esto irá creando en ti una confianza que te llenará de poder.

Te invito a que recuerdes momentos en los cuales has sido valiente, has ganado la batalla, te has sentido bien contigo misma. ¿Qué cosas hiciste o pensaste en ese momento que te pueden ayudar ahora?

Pregúntale a las personas que te rodean y que te conocen bien, cómo te perciben. Qué cosas admiran de ti. Quizás puedas descubrir cosas maravillosas que te ayuden a afianzarte.

 

2.4 Descubre tu propósito.

Todas las almas venimos a este mundo con un propósito, que como bien dice Rossana, es el de ser felices. Yo además diría que ser libres. Por eso es importante que encuentres tu propio camino. Nadie puede decirte cuál es tu propósito porque hay tantos propósitos de vida como almas. Por eso, es fundamental que mires hacia adentro.

Una vez te has limpiado de creencias limitantes y conoces tus talentos, pregúntate, qué cosas de las que se te dan bien podrías poner al servicio de los demás. ¿Has escuchado aquello de que la felicidad está más en quien da que quien recibe? Pues es totalmente cierto. Las leyes del Universo siempre buscarán un equilibrio de energías.

Basándonos en esta ley, te invito a que revises tu situación, el lugar en donde vives, la sociedad y el momento en el que estás, para detectar oportunidades que te beneficien económicamente con aquello que deseas aportar al mundo. Si no hay equilibrio, puede que aquello que desees no funcione, o que funcione por un determinado tiempo.

 

2.5 Visualización.

Una vez has quitado capas y te has acercado un poco más a tu esencia, es momento de soñar. Como te he comentado, el Universo intenta equilibrar todas las energías, por lo que es fundamental que equilibres tu actitud, con tus deseos y tus actos, para llegar allí donde te propongas.

Te invito a que definas tu trabajo ideal. Escribe en una hoja con lujo de detalles todo aquello que aceptas y no, cuántas horas estas dispuesta a trabajar al día, el lugar, en una empresa o por cuenta propia, con compañeros o tu sola, etc.

Imagínalo y siéntelo, escribe las sensaciones que percibes, con qué emociones conectas. Vívelo como si ya fuera real.

Luego vas a pensar en qué cosas han tenido que pasar o cambiar para llegar donde estás. Qué limitaciones o lastres has tenido que superar, y por último, cuál ha sido tu motor de motivación, con qué modelos has conectado o qué cosas te ayudaron a coger fuerzas cuando querías tirar la toalla.

Hay muchas personas que inician su camino de cambio en este punto, sin haber hecho todas los pasos previos. Me encuentro con mujeres que comienzan a dar palos de ciego haciendo mil tareas a la vez sin tan siquiera preguntarse si eso que quieren conseguir es realmente lo que quieren, o es el espejo de su ego, de ese personaje del que hablaba, que está lleno de deseos que no nos pertenecen sino de un deber ser.

Por eso, mi consejo, es que empieces siempre tu cambio desde adentro hacia afuera. Solo así podrás estar en consonancia con tu ser y tu propósito, por lo que aquello que hagas, será más efectivo.

 

 

3. Los 7 Hábitos de la gente altamente efectiva.

 

Quería terminar este articulo compartiendo contigo este libro que resume muy bien todo lo que acabo de compartir contigo: “7 Hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey. En dicho libro, el autor nos invita a revisar la perspectiva con la que observamos el mundo y nuestras situaciones. Además nos recuerda que para brillar, primero debemos saber quiénes somos y para dónde vamos.

Nos recuerda que es importante hacernos responsables en lugar de víctimas. Que actuemos sólo antes las circunstancias que podamos controlar, siempre desde la ocupación en lugar de la preocupación. Siempre con un norte, con un orden. De esta forma no nos volvernos marionetas, estableciendo prioridades en nuestra vida para poder centrarnos e ir cumpliendo pequeños objetivos día a día.

Nos invita a conectar con la abundancia, entendiendo que hay recursos para todos. Así como tener una actitud abierta y de respeto hacia al otro. Comprender que mi mapa no es tu mapa pero que la fuerza del conjunto es mayor y muy creativa.

Por último, y creo que más importante, darnos tiempo para estar con nosotras mismas. Entender que debemos cuidarnos tanto física, como mental y espiritualmente, para poder llegar a cumplir todos los objetivos que nos propongamos y que vengan del corazón.