“El que me la hace, la paga” 

“Perdono pero no olvido”

Quizás recuerdas con dolor aquello que te hicieron tiempo atrás, pero si estás leyendo estas líneas, es porque tu corazón sabe que hay una mejor respuesta a tu dolor.

Cuando alguien nos ha hecho daño, lo más fácil es quedarnos llorando sobre la leche derramada, sufrir por lo que pudo ser y recordar que hicimos mucho por esa persona que  nos pagó mal.

Y en nuestra oscuridad imaginamos múltiples formas de tomar dulce venganza aunque nunca lo llevemos a la realidad.

Somos expertas en cuadricularnos la vida, cargar el peso del rencor y  rumiar tonterías.

Si te está sucediendo, quiero ayudarte a entender por qué esa actitud debe cambiar.

 

1. Del resentimiento al deseo de venganza.

 

Pasar por situaciones en las que nos hemos sentido maltratadas, genera esa sensación de enojo o resentimiento que, de perdurar en el tiempo, se convierte en un rencor que no nos permite vivir tranquilas.

Peor aún, si seguimos recibiendo ofensas por parte de la misma persona y no hacemos nada. Poco a poco, esto se transformará en un deseo de venganza que nos hace creer que al devolver el dolor, el otro sentirá lo que nos hizo sentir y sufrirá como nos hizo sufrir.

¡Falacia!

Nos concentramos en cambiar al otro, cuando el primer paso es cambiar nosotras mismas.

En el ho´ oponopono enseñan que lo que pasa en tu realidad es una proyección de lo que hay dentro de ti.

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2. ¿Por qué es importante perdonar?

 

“Toda enfermedad proviene de no haber perdonado algo” A Course in Miracles Clic para tuitear

 

Los resentimientos acumulados generan infelicidad y nos esclavizan.

Machacar las heridas nos enferma, nos evade de disfrutar el presente y nos aleja de nuestros seres queridos ¿a quién le gusta estar escuchando la queja eterna?

“Permanecer en el pasado impide nuestro crecimiento espiritual”

Uno de los principios universales dice que, toda causa tiene su efecto y todo efecto su causa

Cada pensamiento, cada palabra y cada acción, tiene su causa y su efecto. Si alguien nos lastima con o sin intención, esta ley universal de causa y efecto, se encarga de equilibrar ese actuar. 

Si elegimos la premisa de “el que me la hace, la paga”, lo único que lograremos es crear un círculo vicioso, porque quedamos en deuda con la vida.

El rencor solo nos hace daño a nosotras mismas.

Ahora te pregunto…

 ¿Vale la pena hacerlo? ¿Vale la pena darle el poder a esa o esas personas para que aún hoy te sigan haciendo daño sin siquiera mover un dedo?

Es hora de renunciar al autocastigo y liberarte.

Gerardo Schmedling decía: “Cuando renunciamos a aquello que no necesitamos, obtenemos una liberación extraordinaria”.

 

3. ¿Qué significa el perdón para nuestro crecimiento espiritual?

 

 

Cuando piensas constantemente en el daño que te hicieron otras personas, lo único que estás haciendo es poniéndote en manos de ellos nuevamente. 

Estás buscando culpables en lugar de tomar el control de tu vida.

Si te concentras en lo malo, seguirás proyectando experiencias malas para ti. 

Para avanzar en tu crecimiento espiritual, debes ubicarte en el aquí y en el ahora.

El perdón es la decisión de soltar, de dejar ir ese pasado doloroso, acabar con el sufrimiento interno, asumir la responsabilidad de nuestro presente y futuro, aprender a reconocer que cada experiencia que vivimos está diseñada de forma perfecta para nuestro aprendizaje.

Perdonar es elegir la felicidad, es aprender a ver al otro como un ser que también está aprendiendo y comete errores, es ser compasivas, es sanar nuestras heridas evitando generar nuevas heridas en otros.

 

“Perdonar es renunciar a vengarse” Clic para tuitear

 

Ten en cuenta que al perdonar no estás aprobando las actuaciones de quien te hizo daño, solo estás tomando el control sobre tus heridas y dando un paso adelante en tu sanación. 

Por tanto, se trata de estar presentes en el presente, buscar estar en absoluta armonía y fluir con lo que el universo te brinda. 

Cuando sabes y eres consciente de que tu dolor no causó más dolor a otros, esa inmensa satisfacción llena todo tu ser y abre tu corazón.

 

4. ¿Cuáles son los beneficios del perdón?

 

Aunque parezca mentira, perdonar nos beneficia.

Es cierto que no se da solo con chasquear los dedos, ni sucede de la noche a la mañana, pero si tomas la decisión de perdonar, ya diste el paso más difícil.

Esa decisión genera en tu vida dos grandes beneficios:

 

4.1 Recobras la paz interior.

Cuando descargas el costal del rencor, te liberas.  ¿Por qué?

Porque venías esclava de tu rumia mental, rememorando lo que te hicieron y por qué lo hicieron. Soltar eso que ya no te corresponde, le permite al universo proveerte lo que necesitas para continuar tu crecimiento espiritual.

Imagina que vas caminando hacia la cúspide de una gran pirámide donde se harán realidad tus sueños. No necesitas llevar nada porque allá todo te será provisto, pero tú te niegas a soltar la mochila llena de piedras que te ha acompañado durante mucho tiempo porque te niegas a perdonar.

Cada escalón es cada vez más difícil. Las piedras de tu mochila cada vez pesan más. Incluso amenazan con hacerte rodar. Sabes lo que debes hacer.

Te rindes y sueltas la mochila. 

Tus pasos se hacen más suaves, más fáciles y comienzas a notar que en el ascenso hay flores de todos los colores que no habías visto antes. Ellas estaban allí, pero tu rencor no te permitía verlas, olerlas ni sentirlas.

Has aprendido la lección y el universo te premia.

 

4.2 Vives en el momento presente

Cuando perdonas, pasas la página del pasado y dejas libre el futuro para acoger tu presente.

El velo que tenías se cae permitiéndote ver las maravillas que te estabas perdiendo mientras divagabas en las tragedias de tu mente, dejar de juzgar para comenzar a vivir y renovar la confianza en tus relaciones.

Obvio que no sucede de la noche a la mañana porque es un proceso donde ,como te dije antes, el primer paso es tomar la decisión de perdonar aunque el ofensor no te haya pedido disculpas ni haya recibido su castigo.

El perdón es para ti, para curar tu dolor, tu estrés y recuperar tu poder.

 

4.3 ¿Cómo iniciar el proceso del perdón?

Cuando dejas de actuar en automático, te vuelves consciente. Cuando te vuelves consciente puedes actuar sobre ti mismo.  Cuando actúas sobre ti mismo, puedes cambiar tu vida”. Gerardo Schmedling.

Ya sácate los dedos de la boca, el perdón  no es esa historia trágica que nos han contado en la que sufrimos y en un genuino acto de valentía olvidamos el pasado como si nada hubiera pasado.

Pues resulta que nos ha pasado todo y el perdón es simplemente la renuncia a vengarnos, aunque haya dolido, aunque haya ofendido pero el único que se ofenda es el ego.

El que sufre es el ego y tú no eres nada de eso.

¿Quieres perdonar?

Renuncia a vengarte, de otra forma seguirás sumergida en el sufrimiento.

 

5. Conclusión

 

Te invito a disfrutar ese enorme orgullo personal que nos proporciona el saber que, ese dolor que creíste que era tuyo, fue tu gran maestro para que aprendieras a despojarte de las cargas innecesarias que llevabas en tu espalda, desde ahora y hasta siempre.

Así es como, el perdón nos otorga dos grandes regalos; uno es poder andar libres por la vida y el otro es, andar libres, pero por el camino correcto viviendo una espiritualidad práctica.