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Antes de empezar a leer, ten en cuenta que para un entrenamiento espiritual cada persona decide su ritmo, lo que comento es lo que me está pasando a mí, y sigue contando.

El ego es como como cualquier músculo del cuerpo, entre más lo alimentes y ejercites, más crecerá, se hará fuerte y sofisticado en su técnica.

Pero las cosas pueden ser diferentes, puedes decidir de manera consciente entrenarte espiritualmente y ser tu propio referente.

Cuando elegí este camino para mí era importante identificar cuál era el punto de inicio y cuál era el punto de finalización, es decir, ¿cuánto duraba el proceso de aprendizaje?, ¿cuándo iba a estar iluminada y libre de todo sufrimiento?, ¿cuándo se iba a manifestar todo eso que quería?

Pues lamento informarte que no encontré la fórmula mágica o el gurú que a través de una hipnosis me borrada todas las memorias de sufrimiento en una sola sesión.

Lo que si identifiqué fue una serie de fases de “entrenamiento” que me han permitido reconocer herramientas que funcionan para mí, ponerlas en práctica y manifestar resultados satisfactorios, pero estas fases no son absolutas, voy y vengo entre ellas, son dinámicas, perfectas.

Fase 1: Búsqueda de información

 

Iniciamos este camino movidas por situaciones, emociones o relaciones que no comprendemos y que queremos cambiar, y como dicen muchos guías “cuando el aprendiz está listo el maestro aparece”.

Tu eres tu primera maestra, vas a entrenar tu mente y con absoluta paciencia le irás mostrando información y nuevas formas cómo se podrían hacer las cosas. Esta es una etapa maravillosa, empiezas a descubrir las herramientas, técnicas y maestros con los que vibras.

Ten en cuenta que leer sobre meditación no significa que medites, así como leer “El Poder el Ahora” no te va a traer al maravilloso presente sólo por el hecho de haber devorado el libro en tiempo record. Pero leer y dotar al intelecto de información es importante, o ha sido importante para mí.

Para mí esta es una fase dinámica, aunque ya tengo definidas herramientas con las que vibro sigo profundizando en ellas y explorándome con su uso. ¿Has escuchado de la parálisis por análisis? No te quedes leyendo y analizando cuál es la mejor herramienta para ti, sal a practicar, haz los ejercicios.

Fase 2: oportunidades para la gestión de emociones y energía

 

Ya identificas lo que te está pasando y cuándo te está pasando, es posible que aquí aún reacciones.

Recuerdo lo mucho que me molestaban mis reacciones, me decía “todo lo que leo y hago no sirve para nada, aún reacciono, me molesto y me engancho”.

Hoy entiendo los avances que ya había tenido, ya comprendía que estaba reaccionado, era más consciente, pero no comprendía que tenía la oportunidad de gestionar la energía y las emociones del momento o la situación como parte de mi entrenamiento, durante mucho tiempo me dedique a perturbarme por haberme perturbado, loco ¿no?

La vida, entre otras mil cosas, es un abanico de situaciones, con mi entrenamiento hay unas que ya gestiono bien, no me engancho; sin embargo, hay otras que aún me sacan de mi centro, sigo trabajando en ellas y me permito ser, son la perfecta oportunidad para conocerme, trabajar en mí y aceptarme como soy.

Fase 3: control de las reacciones

 

En esta fase, y con suficiente entrenamiento, tienes la oportunidad de tomar una decisión frente a una situación, relación o emoción que te perturba, ¿ser feliz o tener razón?

Aquí te haces consciente de que tu felicidad y paz no dependen de lo que pase afuera sino de lo que tu decides hacer en tu interior.

Como dije anteriormente, la vida es un abanico de situaciones y emociones, después de que inicié este camino fue imposible para mí volver atrás, las situaciones jamás han dejado de aparecer, pero cada una me ha permitido conocerme y me ha dado la oportunidad de gestionar, primero, mi energía, y en algún momento, y con suficiente entrenamiento sobre ellas, mis reacciones.

Fase 4: Aplicación de herramientas, un estilo de vida

 

En esta fase entendí que no hay nada que cambiar y que puedo agradecer y aprovechar todas las oportunidades que la vida, en su infinita sabiduría, me ofrece para encontrar el amor, la paz, la alegría y la felicidad.

Sólo hay una forma de interiorizar lo que estudiamos, y es salir al mundo y verificarlo, volver y hacerlo, una y otra vez, fortalecer ese músculo espiritual.

Si ya encontraste herramientas con las que vibras sal y aplícalas en cada situación, es una oportunidad maravillosa, haz de esa práctica tu estilo de vida.

Como escribí al inicio de esta entrada, en mi entrenamiento espiritual voy y vengo entre todas estas fases, cada situación representa en desafío y cada una puede estar en una fase diferente, son retos distintos para mí.