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¿No sabes quién eres? Tranquila, no entres en pánico, en el mundo existen tantos caminos al autoconocimiento como seres humanos. Las Flores de Bach es sólo uno, el que funcionó para mí y por eso quiero compartirlo contigo.

Después de pasar por el eneagrama, la matriz DAFO y por un diario de emociones, finalmente fueron Las Flores de Bach, descubiertas durante la primera mitad del siglo XX por el médico londinense Edward Bach, las que lograron sumergirme en el maravilloso viaje del autoconocimiento.

Objetivos de las Flores de Bach

En su libro Bach Flower Remedies, Stefan Ball, Director del Centro Bach en Inglaterra, expresa que uno de los objetivos principales al hacer uso de las flores es incrementar el conocimiento de sí mismo, “los tratamientos nos enseñan sobre nuestros sentimientos y personalidad, y nos ayudan a controlar mejor nuestra vida emocional y espiritual, con su uso nos damos oportunidad de aprender y tener el control sobre nosotros mismos”.

Por su parte, Marielena W. Núñez, coordinadora del Programa Internacional de Educación Bach para Latino América y con más de 25 años de experiencia haciendo uso de este sistema floral, expone en su libro “Gota a Gota, 39 pasos para una salud emocional” que cada una de las 38 flores trabaja un estado emocional negativo llevándolo a un estado de equilibrio para la persona afectada; no transformándola en alguien que no es, sino llevando la emoción a un estado de equilibrio y bienestar.

Es de anotar que el Dr. Bach estaba convencido de que la salud física se encontraba estrechamente relacionada con la manera cómo pensamos, con nuestros sentimientos y emociones. Decía que en la medida que pensáramos de manera positiva, así mismo nuestra salud reflejaría armonía y bienestar; mientras que, si pensábamos de manera destructiva, así mismo estaríamos cultivando la enfermedad.

Con todos los avances de la medicina y los nuevos campos de investigación como la psiconeuroinmunología, hoy el enfoque del Dr. Bach es profundamente respetado tras demostrarse que las personas que logran controlar sus vidas y emociones enferman considerablemente menos que aquellas que se dejan manejar por situaciones de destino y sufrimiento, ligadas a situaciones externas.

Bien, cuando me topé de frente con las Flores de Bach inmediatamente identifiqué que eran exactamente lo que buscaba:

  • Una herramienta de autoconocimiento
  • La posibilidad de equilibrar mis emociones y estados mentales negativos, pero aprovechándolos para mi propio desarrollo personal y crecimiento espiritual
  • Y de “ñapa” me iba a llevar la posibilidad de mejorar mi estado de salud, era perfecto para mí

¿Cómo funcionan las Flores de Bach en términos de autoconocimiento?

En su libro Gota a Gota, Marielena W. Núñez expone que muchas personas quieren una solución mágica a sus problemas, dolores, sufrimientos y frustraciones, algo que no duela, algo rápido que no nos deje pensar en aquello que realmente nos está afectando, algo que se lleve el sufrimiento que llevamos por dentro. Pero esas son soluciones parciales… Si sabemos la emoción que se produce en nosotros ante una situación, si trabajamos la causa que produce la situación específica, sólo así podremos y estaremos trabajando en nuestro proceso personal y la solución será duradera.

Empezar a usar la Flores me llevó a atender mis emociones y necesidades, situaciones como “creo que tal persona es medio lenta y me saca de casillas” o “mis hijas no hacen las cosas cuando se las pido y me siento frustrada y triste” pasaron a “tengo dificultad en aceptar a las personas tal y como son” o “no acepto que las personas tengan un ritmo diferente al mío”, wow, mirarme tan de frente dolió un poco el primer día, pero había solución y se llamaba “Impatiens”.

Bach describe el proceso de autoconocimiento y sanación como “quitar las capas de la cebolla”, y quienes trabajamos con esta técnica nos estamos preguntando cada tanto “¿cómo me siento ahora?” y vamos quitando capas de cebolla y tratándonos con flores hasta que un “ahora” es el núcleo del problema.

¿Y qué esperamos encontrar en el núcleo de la cebolla? Como dice Stefan Ball, a veces ese núcleo nos mostrará la principal cualidad de la personalidad en la que necesitamos profundizar. Otras veces el núcleo será un acontecimiento traumático que no se trató correctamente cuando ocurrió (como la pérdida de un ser querido). O puede ser un estado de ánimo trivial que creció desmesuradamente. La única forma de asegurarse es empezar a pelar, a quitar las capas, en un gesto de amor y de paciencia con nosotros mismos nos damos la oportunidad de conocernos y aceptarnos con nuestras luces y nuestras sombras.

Gerardo Schmedling, mi gran maestro, nos habla del destino y la misión, y nos dice que el destino es todo aquello que nos causa sufrimiento, es todo lo que vinimos a aprender, y la misión es servir al mundo desde todo lo que ya hemos aprendido. Tenemos la posibilidad de convertir el destino en misión, depende de nosotros. Traigo estos conceptos a este tema porque estoy convencida (porque lo he verificado) de que las Flores de Bach son una herramienta poderosa que nos ayuda a comprender el destino y pasar del sufrimiento a la misión.

A través de nuestras emociones podemos conocernos y a través de las flores podemos comenzar a sanarnos desde la sabiduría que nos da ese autoconocimiento, desde la sabiduría que nos da mirar esa sombra, tomar la decisión de sanarla desde el amor para convertirla en una cualidad positiva. No mienten los maestros cuando dicen que detrás de cada problema hay una bendición, todas las Flores de Bach tienen ese potencial de convertir una emoción negativa en una cualidad positiva, ese es el regalo del autoconocimiento.

Y como dice Gerardo, el camino es largo, pero empieza con el primer paso.

Mi primer tratamiento floral

Estaba de vacaciones en la costa francesa cuando el primer kit de flores tocó a mi puerta. Aunque físicamente me encontraba en un lugar paradisiaco, hacía un esfuerzo significativo por disfrutar al lado de mi familia, mi mente se había quedado en Colombia, a mi regreso debía decidir si continuaba o no con mi trabajo y eso me estaba volviendo loca.

Entonces, durante el tiempo libre que tenía por esos días, me dispuse a estudiar las flores en profundidad. Bingo, Scleranthus fue la primera flor que seleccioné. Como la describe Marielena W. Núñez es para las personas que encuentran dificultad en tomar decisiones, particularmente cuando tienen que elegir entre dos posibilidades. Les falta equilibrio y serenidad; pueden presentar un humor fluctuante y experimentar variaciones emocionales. Sus puntos de vista cambian todo el tiempo.

Se sumó a mi tratamiento White Chestnut, indicada para personas que no pueden sacar de su cabeza pensamientos y argumentos persistentes, al punto de llegar a la tortura mental, son pensamientos repetitivos que no se pueden controlar. Las personas afines a esta flor pueden sufrir de insomnio y les cuesta vivir en el presente. Sí señor, por la época esa era yo.

En un solo tratamiento pueden incluirse hasta siete flores, pero como decía Nora Weeks, la asistente de Bach, si notas que sólo una flor te resulta suficiente, sé valiente y tómate una. Bien, yo había elegido dos, y ahora entiendo que eran sólo las capas externas de la cebolla, no tenía idea del primer gran paso que estaba dando en el mundo del autoconocimiento.

¿Qué creen que pasó? Bien, cuando comencé el primer tratamiento aún estaba de vacaciones en Francia, logré aterrizar en el presente para disfrutar del queso y del buen vino, el carrusel de pensamientos se detuvo y pude seleccionar los momentos cuando quería pensar en mi “problema”, es decir, el problema seguía ahí pero ya no me torturaba, dejé de recrear historias fantásticas y logré conciliar el sueño. Cuando llegué a Colombia me reintegré al trabajo, dos horas después del reintegro una punzada en la panza se comunicó conmigo, y la escuché, me indicaba que era el momento de cerrar ese capítulo, y así tomé la decisión de despedir a mi jefe, en un arranque de confianza y decisión vi el panorama completo y supe que era el momento, ese era el regalo detrás del problema, recuperar mi paz y la confianza en mi criterio. Fue hermoso.

Después del primer tratamiento otras capas comenzaron a salir y otras mezclas de flores fueron más claras, en medio de todo acepté la necesidad que tenía de ser aceptada, aprobada, miré de frente todas mis inseguridades, vi cómo año tras año me había comparado con otros y había apagado mi propio brillo, había olvidado quién era… Esta comprensión no ha pasado de un momento a otro, es un proceso que continúo desde la consciencia.

Así fui tocada por la sabiduría del Dr. Edward Bach, en el susurro de una Mona por quien estoy profundamente agradecida.