La maternidad sin duda es de las mejores experiencias de vida, estoy segura que para cada mujer tiene una definición distinta.

Buscando el concepto de maternidad en diferentes fuentes pude concluir la siguiente definición: “vivencia que tiene una mujer por el hecho biológico de ser madre”; sin embargo, para mí es más que el solo hecho biológico que vivimos las mujeres.

Cuando nos enteramos que vamos a ser madres, aparte de sentir una gran alegría, imaginamos cómo será nuestra vida a raíz de la llegada de nuestro bebé;  empezamos a recibir felicitaciones y buenas vibras por doquier. También es muy común que te digan que te cambiará por completo la vida y algunas personas dan una serie de recomendaciones.

Sin embargo, jamás podemos llegar a pensar cuanto realmente nos puede cambiar la vida la llegada de un ser maravilloso, es una realidad que para cada mujer es una experiencia distinta.

Es por eso que hoy quiero compartir contigo por qué considero que la maternidad es un auténtico máster de desarrollo personal, al menos así lo ha sido para mí.

La maternidad para mí fue el parte aguas de una nueva vida interior y exterior, me ha enseñado el camino a una vida mejor.

 

Así como el camino del desarrollo personal, la maternidad no es un camino lineal, está lleno de altibajos emocionales y además es de por vida. Clic para tuitear

 

Ahora déjame contarte como ha sido mi camino de transformación a raíz de convertirme en madre. Porque para mí el ser madre me ha impulsado a ser una mejor persona; aunque el camino no ha sido sencillo, si ha sido disfrutable.

 

1. Autoconocimiento

 

Con la maternidad se crea en nosotras una nueva identidad, nace una nueva persona; para entender estos cambios debes primero saber quién eres. En mi experiencia el proceso de autoconocimiento profundo inicio en el momento en que mi hija nació.

Cuando nuestros hijos nacen queremos ser las mejores madres, que nada les falte, que nada les pase, queremos enseñarles y darles todo aquello que creemos es lo mejor o aquello que no tuvimos, pero ¿cómo lo haríamos si nunca antes hemos hecho un viaje de introspección, de saber cómo funcionamos y qué necesitamos para ser y estar bien, de cuestionar nuestras creencias y paradigmas?

Para mí, todas estas cuestiones han tomado más sentido desde que tengo conmigo a mi hija, y si, todo es porque evidentemente quiero darle lo mejor de mí. Así que he tenido que hacer un viaje interno muy profundo que sin duda alguna ha sido revelador y transformador.

 

2. Reencuentro y reconexión con mi niña interior

 

Antes de ser madre había visto tantas veces ejercicios que pueden hacerse para reencontrarte, reconectarte, reconciliarte, sanar tu relación con tu niño interior; pero por alguna razón no había llegado mi momento de hacerlo, hasta que mi hija nació. Sabía que necesitaba hacerlo porque algo no andaba bien en mí.

Algunos comportamientos de mi hija me estaban haciendo conectar con mi niña herida y finalmente llegó el momento de reencontrarme y sanar a mi niña interior, para mí ha sido de los ejercicios de coaching más bonitos que he hecho hasta este momento.

Si tú quieres hacer lo mismo, te cuento que existen varias formas para reconectarte con tu niña interior, para mi la más sencilla y potente fue escribirle una carta diciéndole que entendía perfectamente lo que le había hecho falta, los momentos que vivió, pero que ahora me tenía a mí para darle todo aquello que le dolió o que no tuvo y que no la volveré a abandonar.

También puedes hacer meditaciones que te lleven al reencuentro de tu niña interior, existen algunas muy profundas y efectivas. Definitivamente es un ejercicio que no deberías dejar de hacer.

 

3. Mi mejor espejo

 

La ley del espejo nos dice que todo lo de fuera es un reflejo de nuestro interior. Si cambiamos nuestro interior nuestra realidad cambia.

En mi experiencia mi hija ha sido un verdadero espejo y si tú quieres entender un poco mejor en qué consiste la ley del espejo, de manera breve y sencilla, aquí te dejo estos puntos clave:

  • Nuestros hijos nos hacen de espejo en algo que no queremos ver o aceptar de nosotros mismos.
  • Algo que nos causa molestia de alguien nos espejea justo lo contrario de cómo somos.
  • En el momento en que queremos controlar o cambiar al otro con nuestras expectativas egoístas.
  • O bien, cuando no somos conscientes y también hacemos lo mismo a otras personas.

El aplicar la ley del espejo nos hace más humildes, trabajamos con nuestras sombras, es una gran herramienta de autoconocimiento, nos hace más empáticas, dejamos la actitud de víctima, somos más compasivas, etc…

Para saber si tu hijo te está haciendo de espejo, vuélvete observadora; es decir, durante algunos días evalúa cuales son los comportamientos o situaciones que más te molestan, de preferencia escríbelo e identifica en qué punto de los cuatro que mencione arriba entra tu malestar y te aseguro que la respuesta será tan reveladora que inevitablemente tomaras consciencia y empezará un cambio realmente maravilloso en ti, que por consiguiente mejorará las relación con tus hijos.

Esta ley del espejo no solo la puedes aplicar con tus hijos, lo puedes hacer con tú pareja, padres, hermanos, amigos, conocidos. Prácticamente todas las personas que nos rodean pueden espejearnos algo.

 

4. Trabajar con mi linaje materno

 

En mi proceso de transformación uno de los trabajos que también he hecho es trabajar en mi linaje materno.

No es suficiente con intentar sanar el linaje general, hay que sanar conflictos concretos para poder sanar todo el inconsciente familiar.

Trabajar y sanar nuestro linaje nos permite entender de dónde venimos y el porqué de muchas cosas que nos ocurren y que hacemos; de esta manera podemos liberarnos de cargas que no son nuestras y finalmente hacernos responsables de cortar la cadena transgeneracional e iniciar una nueva desde el amor.

 

No basta con aceptar la herida y la ruptura, debemos restaurar y reparar los vínculos ya que estamos hablando de una herida colectiva. Clic para tuitear

 

Para sanar la relación con nuestros padres o bien con tu linaje materno existen diferentes rituales. Rossana en varios de sus artículos nos da técnicas sencillas y que sirven mucho o bien como ella también propone el Hooponopono es una excelente herramienta de sanación.

Lo importante es que tú seas consciente de dónde vienes y que quieras entrar a hacer un trabajo profundo en tu linaje.

 

5. Mi camino al Mindfulness

 

Desde que mi hija nació ha cobrado mucho más sentido vivir el aquí y el ahora y cada día lo hago  de manera más consiente, cuando estoy con ella trato de no estar pensando en el futuro ni en el pasado y disfrutar cada momento que paso con ella.

Eso lo aterrizo en todos los ámbitos de mi vida y es algo que te recomiendo ampliamente; sé que al principio puede llegar a costarte trabajo, pero con constancia puedes lograrlo.

Puedes empezar siendo consciente cuando tomas un baño, siente el agua caliente caer en tu cuerpo, agradece por lo que tienes. Sé consciente cuando estés con tu hijo, míralo, siéntelo, concéntrate en lo que estás haciendo, agradece que tienes la oportunidad y lo afortunada que eres por ser madre, de tener un hijo sano y lleno de vida y así con todo lo que hagas.

Parece sencillo; pero cuando estás desconectada de ti misma, no puedes ver y sentir cada una de las cosas que tienes en tu vida. Cuando tu mente quiera irse o traicionarte simplemente respira un par de veces y céntrate en lo que estás, tienes y sientes.

 

6. Mi mejor escuela para aprender a gestionar mis emociones

 

Una de las situaciones más complicadas que he vivido como madre es aprender a gestionar mis emociones.

Dejar de ser reactiva ha sido un verdadero reto.

En este tiempo he aprendido a ser menos reactiva, a no desear tener el control, ni la razón; sino más bien entender el origen de mis emociones y sentimientos. Algunas de las siguientes recomendaciones pueden ayudarte a entender y gestionar mejor tus emociones:

  • Utiliza la escritura de manera terapéutica; es decir durante algunos días (mínimo una semana) escribe todas las situaciones que vives con tus hijos, qué te hace perder los estribos, este análisis te arrojara información muy reveladora.

Evalúa:

  • ¿Cuáles son los comportamientos que te hacen perder la paciencia con tus hijos?
  • ¿Cuáles crees que son las razones por las que reaccionas así?
  • ¿Cuáles son las palabras que sueles decir en esos momentos?

 

Por lo regular cuando perdemos la paciencia o tenemos reacciones automáticas es porque algo nos hace falta, quizá nos hace falta conexión, descanso, presencia, etc.

A raíz de que he querido tener mejores reacciones es que he hecho trabajos con mi niña interior, he utilizado técnicas de Hoopnopono para sanar heridas, trabajar con mi linaje y todo lo que te he mencionado a lo largo del artículo. Cuando te encuentras lista y le pides al universo que te muestre las señales, el camino y te dé valor para mejorar, entonces aparecen las respuestas.

 

7. Nuestros hijos no necesitan madres perfectas

 

Necesitan madres sanas física, mental y emocionalmente.

Cuando tengas dudas respecto a si estás siendo la madre que tus hijos necesitan piensa en el tipo de adultos que te gustaría que fueran tus hijos; piensa en el tipo de padres que quieres darle a tus nietos, ¿te gustaría que tus hijos tuvieran los mismos problemas existenciales que tienes tú? Estoy segura de que has dicho que no y si has llegado hasta aquí es porque quieres ser mejor.

 

Nuestros hijos necesitan madres vulnerables, que sepan que no son perfectas y se atrevan a pedir disculpas a sus hijos cuando hacen algo que provoca desconexión con ellos. Clic para tuitear

 

En tus manos está la decisión de cortar la cadena transgeneracional a la que perteneces y a partir de aquí formar una nueva. El pasado no lo podemos cambiar, es momento de dejar de culpar a nuestros padres o las demás personas por lo que somos o por cómo nos comportamos y debemos tomar la responsabilidad de nuestras vidas, empezar a preocuparnos mas por los seres que más amamos que son nuestros hijos.

Recuerda que sin acción no hay transformación, hazte responsable de tus emociones, tus decisiones y tu vida; comprométete contigo misma y con tu familia. Haciendo las cosas desde el amor el resultado es revelador.

Ánimo valiente, solo es cuestión de decisión.