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“Locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”

Albert Einstein

Empezando por la gata come muebles que mis hijas habían adoptado, me parecía que todo y todos necesitaban un ajuste de tuercas para que mi vida fuera perfecta, que limitada visión tenía, ya era perfecta.

Para empezar, no me creas nada, cualquier cosa que leas o escuches te sugiero que salgas a verificarlo, puedes leer todos los best sellers de técnicas espirituales publicados por el New York Times, puedes ver todos los videos inspiradores de los aclamados gurús del autoconocimiento, puede hacer talleres y retiros… pero nada va a cambiar hasta que salgas, apliques todos esos conocimientos y verifiques los resultados, sólo así lograrás cambiar la tinta de tu historia para vivirla con pasión y agradecimiento, porque por fin entenderás que no hay nada que cambiar afuera, que tienes lo que te corresponde y que la vida, en su infinita sabiduría, te enfrenta a situaciones sólo para que tu conciencia despierte y evolucione. Yo también estuve del lado en el que estás ahora, leyendo esas ideas raras, pero si ya había aplicado una y otra vez las mismas formulas y estrategias calculadas y basadas en el miedo, la ira, la rabia, los celos, la envidia… Qué más daba, iba a probar lo raro, y aquí estoy.

Aun no sé a quién le debo el primer empujón hacia mi despertar de conciencia, tal vez fueron las tensas situaciones que empezaron a manifestarse en mi entorno laboral, o de pronto las constantes discusiones que por esos días tenía con mi esposo… o esa sensación de sentirme infeliz en mi propia piel… No lo sé, pero muchos acontecimientos se volcaron sobre mí en aquel momento. Así llegó Ho’oponopono a mi vida, una técnica hawaiana ancestral para la resolución de conflictos.

Ho’oponopono es asumir 100% de responsabilidad y decir “lo siento por lo que está en mí que está creando esta situación”, “gracias por darme la oportunidad de borrar esas memorias que hacen que esta situación se manifieste” y “te amo”. Parecía fácil, casi ridículo, pero la recomendación de la técnica me llegó por una persona a la que aprecio mucho, así que decidí intentarlo.

Leí bastante sobre la técnica y mientras leía hacia algunos ejercicios sugeridos por los autores, aun así, fracasé en los primeros intentos de la vida real. Aunque estas frases deben repetirse mentalmente sin que nadie nos escuche, cuando me enfrentaba a la situación conflictiva era incapaz de decir “lo siento” y mucho menos “te amo” a la persona o situación que me generaba el conflicto. Así, entendí que lo primero que tenía que hacer era tomar una decisión, sí, la de repetir al menos una de las frases, al principio “te amo”, en el momento justo del conflicto. Finalmente, ¡lo logré! Y vi como mis reacciones a las situaciones y personas se transformaban, no siempre el exterior tuvo un cambio, pero yo había empezado a dejar de sufrir.

Mi intelecto es terco e insistente, como el de todos, quería más pruebas, más investigación. Leí mucho, y me tranquilizó enormemente saber que muchos maestros coinciden en sus apreciaciones.

Tras esta investigación, logre manejar mejor las expectativas, entender que las situaciones que se manifiestan en mi vida son perfectas oportunidades para limpiar y trascender y que si aplico una técnica, la que sea, no lo hago para cambiar la situación, lo hago para cambiarme a mí misma. Repito, muchas situaciones se transformaron, otros no, pero yo empiezo a permanecer en paz frente a ambas, y si la perturbación se asoma ya no permanezco tan largo tiempo enganchada, como ocurría un tiempo atrás.

Otra técnica que aprendí, en línea con el Ho oponopono, fue el valor del “presente”, vivir en el “ahora”. Me di cuente que permanecía gran parte de mi tiempo en piloto automático, y mi mente o estaba en el pasado atormentándome por todos los errores cometidos o estaba en el futuro preocupándose. Este estado no me permitía honrar el presente y todas las oportunidades de sanación y limpieza que me estaba ofreciendo.

Uno año después de decidir con convicción iniciar este camino, puedo decir que mi entorno laboral es el que me corresponde, es perfecto, me siento en paz con él, algunas cosas cambiaron, otras no tanto. Cada vez que surge una situación conflictiva me permito sentir como emergen las emociones en mi cuerpo, y las amo, la agradezco, pues me han permitido conocerme e identificar plenamente los puntos de dolor que requerían mi atención, o un “te amo” o un “gracias”, esto es a lo que llamo limpiarme, sanarme.

En este mismo proceso descubrí cuán importante era para mí el reconocimiento y la aceptación de los demás, tanto que sufría, recreaba historia en mi mente sobre cómo las personas que quería conspiraban en mi contra, me esforzaba por agradar y complacer a todos, menos a mí.

Antes de llegar aquí intenté controlar, hacerme “sentir”, malinterpreté el empoderamiento y lo convertí en imponencia e intransigencia, los resultados en vez de mejorar empeoraban, pero agradezco cada una de esas situaciones, pues me obligaron a probar lo diferente, a cambiar la tinta de mi historia para escribirla con pasión y convicción.