O al menos no es lo que nos han vendido. La ley de la atracción, a mi parecer, es el resultado de otras dos leyes: armonía y correspondencia.

¿Cómo llegué a esta conclusión?

Bien, si has llegado a este artículo tal vez has leído el libro El Secreto, un clásico del desarrollo personal y espiritual. 

Pues puse en práctica todas sus recomendaciones y ejercicios, me sentía alineada y poderosa, y fue esta la puerta de nunca retorno.

Comencé a materializar sueños, “quieros”, ideales, los apenas necesarios para aceptar que ahí había algo, que en mí había algo, que efectivamente era una diosa creadora.

Ahora, no todos los sueños se cumplieron, aunque hice los mismo ejercicios, otros se cumplieron a medias, aunque hice las correspondientes visualizaciones.

Entonces a la ley de la atracción le hacían falta patas, para ser exacta, le faltaban dos patas.

¿Me sigues?

Vamos a ellas.

 

1. Ley de la atracción Vs. Ley de armonía

 

¿Has escuchado la expresión “lo semejante atrae a lo semejante”?

Pues es esta la ley de armonía.

Cuando la ley de atracción o “El secreto” no dicen visualiza, imagina, siéntete merecedora, siéntelo tuyo, lo que estamos haciendo es que a través de nuestros pensamientos, absolutamente poderosos, estamos creando una frecuencia vibratoria, nos permitimos vibrar en esa frecuencia, crear esa energía.

Si alguna vez estuviste embarazada, recordarás que al momento de confirmar el embarazo comenzaste a ver a todas las mujeres embarazadas del planeta.

O si alguna vez te preparaste para comprar un auto, comenzaste a ver en todas las vías y revistas la misma marca y modelo que quería comprar.

Es así, abrimos una puerta de infinitas posibilidades, comenzamos a vibrar en aquella frecuencia, pero absolutamente nada garantiza que vamos a tener exactamente aquello que visualizamos, porque la vida no nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos. 

 

RECUERDA: Infinitas posibilidades, no posibilidades exactas. Clic para tuitear

 

Es así que la ley de armonía y la correspondencia navegan juntas en ese océano de infinitas posibilidades.

 

2. Ley de correspondencia

 

Lo que tenemos en este momento es lo justo, lo perfecto, respecto a nuestro nivel de conciencia y respecto a las experiencias que necesitamos, sí o sí, vivir para continuar nuestro proceso de evolución y aprendizaje.

Amiga, la vida es la excusa para despertar y trascender, pero lo hemos olvidado.

 

“La ley de correspondencia determina cómo, cuándo, dónde y a quién le corresponde vivir las experiencias específicas de aprendizaje, diseñadas por los maestros de ley del universo de acuerdo con la necesidad de evolución de cada persona, y las funciones que le corresponde desempeñar”. Gerardo Schmedling.

 

(Si estás aquí, estás lista para leer esto).

Es decir, no tenemos ni manifestamos cosas al azar, todo está fríamente calculado, lo hemos elegido en un plano superior, y en la medida que aceptes las experiencias que estás viviendo, y comprendas en ellas el profundo propósito de amor, entonces comenzarás a manifestar, cada vez más, experiencias satisfactorias. 

Y es por esto que aunque visualizaba, escribía y mentalizaba todos mis sueños e ideales, algunos se materializaban y otros no.  

Era correspondientes con unos y no con otros. 

¿Cuántas veces has escuchado “la vida te sostiene” o “fluye con el universo”?

Pues de esto se trata, de aceptar la correspondencia y crear la armonía en ti, sin expectativa, pero abierta a las cosas maravillosas que la vida tiene preparadas para ti, porque realmente las tiene. 

 

3. El bloqueo que te impide fluir con la armonía y la correspondencia

 

¿Entonces cuál es el problema?

La expectativa. 

Le estamos poniendo condiciones al universo, queremos decirle a Dios como hacer las cosas.

 

Dios, ayúdame, pero yo te digo cómo, yo sé lo que necesito Clic para tuitear

 

La ley de la atracción, con sus visualizaciones, es una poderosa herramienta, pero desapégate del resultado.

Si estás recreando en tu mente la mansión del millón de dólares pero lo que la vida tiene preparado para ti, en este momento, es un apartaestudio de 45m2, acéptalo y recíbelo con el mismo entusiasmo.

Mantenerte en la expectativa genera sólo frustración y sufrimiento, porque no conocemos las leyes, y esa tarea de visualizar y atraer debería ser vista como un mero ejercicio de recreación, diseñado para aumentar nuestra energía, ánimo, crear armonía y correspondencia pero sin estar condicionados a la forma o al resultado exacto.

Nunca sabes lo que hay detrás de cada experiencia o acontecimiento con el cual nos hacemos correspondientes.

 

4. ¿Por qué sé que esto es verdad?

 

Evidencia, lo que me gusta.

En el año 2007 nació mi hija mayor cuando yo tenía 21 años, es lo mejor que me ha pasado en la vida, su llegada me dio la fuerza interior que necesitaba para tomar la decisión que más impacto ha tenido sobre mi experiencia terrenal, cerrar definitivamente el ciclo de una relación de pareja que nada más podía aportarme. 

Pasados algunos meses después del nacimiento y de regreso en la universidad, al tiempo que me desempeñaba como madre soltera, sentía en mi la necesidad de compartir con una pareja.

Claro, tenía miedo, pero intuitivamente tomé un marcador verde con punta delgada y comencé a soñar y visualizar en letras todo lo que “quería” en una pareja, era algo como:

 

  • Que ame tanto a mi hija como yo la amo
  • Que me dé la mano al caminar
  • Que no dependa de nada, ni de nadie
  • Que tenga claro para dónde va
  • Que tenga su vida financiera resulta
  • Que sea extranjero

 

Yo sencillamente solté esto, guardé el papelito en un cajón de ropa, y continué con mi vida.

Al poco tiempo me propusieron trabajar en una organización italiana, y exactamente la semana en la que mi hija cumplía su primer año conocí al que hoy, 12 años después, es mi esposo. (Es una historia mucho más larga y mágica, te la contaré en otro post, prometido)

No somos una pareja perfecta como la sociedad dice que debemos ser, somos perfectos como Dios nos ha creado, y aún estamos evolucionando entre nuestras limitaciones, dones y experiencias.

Hasta hace un poco años este papelito seguía dando vueltas por la casa, y cuando repasaba esas peticiones me daba cuenta de que la mayoría eran este ser humano maravilloso que me acompaña, en una que otra al universo se le fue la mano, como en aquello de “tener claro para dónde va”, lo tiene tan claro que a veces me cuesta que se venga un poco por el camino que a mí me gusta (jejejejeje). 

Cuando miro atrás, observo que para llegar a manifestar esta relación, primero me atropelló un camión, fui correspondiente con una experiencia de sufrimiento, era lo que me correspondía, y estoy segura de que esa experiencia me hizo hacerme consciente de mis propias limitaciones para transcenderlas en una segunda relación (celos, rabia, deseos de venganza… etc.). Y lo estoy logrando. 

Hoy respeto profundamente esa primera experiencia de sufrimiento, me hizo mejor ser humano, absolutamente. 

Tengo otras tantas experiencias en donde las cosas no salieron como yo esperaba, o la manifestación se dio pero no fue tan satisfactoria como suponía, sobre todo me ha pasado en el ámbito laboral, pero sigo trabajando en ello, visualizando para crear armonía y atraer energía y vibraciones semejantes, sin apegarme a la forma del resultado. 

Lo repito sin vergüenza, la ley de la atracción no existe, existen la ley de correspondencia y armonía, úsalas.