Seleccionar página

¿Sin tiempo para leer? Disfruta el contenido de este artículo en formato audio. ¡Tan sólo tienes que darle al play!

Existen muchas teorías sobre las razones “cósmicas” por las cuales dos seres humanos se unen en una relación. En esta entrada me centraré en la teoría que funciona para mí, y funciona para mí porque lo he comprobado. Así que no me creas nada y sal a la vida para verificar y confirmar lo que funciona para ti. Sólo así te llenarás de sabiduría e irradiarás tu entorno.

Elegimos una pareja y depositamos en ella todos nuestros sueños, expectativas, deseos, planes y proyectos. ¿No es esto demasiada irresponsabilidad? “Me caso contigo y me siento aquí a esperar que me hagas feliz”.

Después de haberme dado contra las paredes, hoy lo encuentro irresponsable porque finalmente entendí que había cedido mi poder, sin que nadie me lo pidiera o arrebatara, voluntariamente se lo había entregado a mi pareja y mi paz y mi felicidad comenzaron a depender de lo que él dijera, hiciera, no hiciera, de lo que me regalara, de cómo me hablara, de su aprobación sobre mis sueños y proyectos, hasta de cómo me mirara.

Por supuesto no me había encarnado en este planeta para ser una extensión de mi pareja ni para validar mi esencia en todos sus comportamientos.

¿Qué creen que pasó? Pues la vida, que es infinitamente sabia, me puso entre situaciones al límite del sufrimiento para mostrarme lo dependiente que era.

 

1. Mi pareja, mi entrenador

 

Así que mi pareja se convirtió en mi entrenador espiritual, la vida no se equivocó, el tipo es demasiado bueno, le sale natural.

En este punto voy a ser crudamente honesta contigo: despertar duele y mantenerse en el presente, al principio, duele más.

Duele porque queremos manejar todo a nuestro antojo, tener razón, cedemos nuestro poder y después no nos gusta lo que vemos, duele porque estamos convencidas de que el otro es el culpable de nuestro dolor y de que no podemos controlar lo que él hace o dice, nos sentimos impotentes, duele reconocer nuestra sombra y saber que estamos a un paso de cambiarlo todo si nos hacemos responsables de ella.

¿Y sabes qué? Es perfecto, a eso vinimos, a encontrarnos entre luces y sombras. Nuestras parejas están ahí para ayudarnos a reconocernos, nos están empujando a recuperar nuestro poder para que sanemos.

Con un poco de información y mi esposo apoyándome divinamente como entrenador, comencé a atrapar las situaciones que me causaban sufrimiento, comencé a ser observadora, sintiendo e interactuando con la realidad.

Sorpresa, me descubrí a mí misma siendo una manipuladora emocional, y dolió tanto el primer día, yo quería tener razón, yo quería que él hiciera lo que yo pensaba que estaba bien hacer y no quería soltar eso, pensé que me sentiría vulnerable, y que no podría controlarlo (a él) más tarde, me daba terror pensar que si me rendía terminaría cediendo a todas sus peticiones y yo haciéndole caso a él.

A este punto quiero traer una frase de cajón en el mundo espiritual, que por cierto me encanta: “Cuando tu cambias, todo cambia”.

 

2. ¿Cómo aprovechar mi relación de pareja para mi entrenamiento espiritual?

 

 

Voy a compartir contigo los tips que ESTÁN FUNCIONADO para mí porque los he VERIFICADO. Soy insistente con esto porque la espiritualidad no se puede quedar en papel muerto, así que sal a la calle a verificar todo lo que te digo. ¡¡¡No me creas nada, no te llenes de más creencias!!!!

Tip 1. Por favor no te lo saltes, este simple paso hará la diferencia. Cada vez que alguna situación te perturbe, no la desaproveches y pregúntate ¿Qué tengo que aprender de esto?

Haz el intento de mirar dentro de ti y por una vez no le permitas al ego que venga y te atropelle mientras te convence de que eres una víctima, no te permitas jamás verte a ti misma de esa forma.

La vida es un tapiz perfectamente diseñado, ningún hilo está tejido a la ligera, y esa situación que te hiere está perfectamente diseñada con un enfoque pedagógico solo para ti y quiere mostrarte algo, así que cambia la pregunta ¿por qué a mí vida triste y cruel? a ¿para qué me está pasado esto? y ¿qué tengo que aprender de esto?

Respuestas que obtuve cuando empecé con este ejercicio:

  • Que existen otras formas de organización y de hacer las cosas que son diferentes a la mía, y que no pasa nada. Desarrollo de la tolerancia.
  • Que a veces perder el control sobre las situaciones me lleva a vivir de otra manera (mucho mejor), y no pasa nada. Aceptación y apertura a lo nuevo, adaptación al cambio.
  • Que nada ni nadie me pertenece y que siempre tengo lo necesario, y no pasa nada. Ser feliz con lo que tengo y dejar de sufrir por lo que quiero.
  • Que las cosas pueden salir de una manera diferente a lo que yo había planeado, y aun así salir bien, y no pasa nada. Desarrollo de la tolerancia.
  • Que no soy dueña de nadie, y no pasa nada. Desapego.

Pero en ese afán de brillar, de figurar, de ser protagonistas, de ser esa imagen falsa que de niñas nos vendieron que debíamos ser para SER ALGUIEN, nos hemos identificado con un YO que no somos nosotras y queremos defenderlo a costa de lo que sea, pues sentimos que si los otros no hacen lo que queremos no somos respetadas, escuchadas, valoradas, ponemos nuestra autoestima en la forma como el otro responde a nuestras exigencias.

Que equivocadas estamos. ¿Si el otro hace lo que yo quiero que haga entonces si soy valorada, escuchada y respetada? Y qué pasa si el otro piensa igual, es un círculo de nunca acabar.

Tip 2. Para empezar con esta rutina de entrenamientos, por un solo momento imagina que sueltas todo, que un click en tu cerebro suena y que finalmente te liberas de todo, el mundo se viene abajo por máximo dos segundos, y después la paz. En este click perdemos el miedo a soltar el control. (Es en serio, ya, cierra los ojos y suéltalo).

Tip 3. Recuérdate con tanta frecuencia como sea posible que todo es perfecto, que ahora mismo estás en el lugar y cuerpo que te corresponde, viviendo una experiencia necesaria para tu evolución.

No hay una forma distinta de evolucionar que pasar por todas esas situaciones y miedos, cuando los pasas, el teatro se cae y no importante lo que pase afuera de ti, tú estás despierta y sabes que tu paz y felicidad sólo dependen de lo que tú decides hacer dentro de ti.

 

3. Lo que descubrí cuando empecé a despertar

 

Además de descubrir que podía ser una manipuladora emocional, otra serie de regalitos se encontraban dentro mí. La buena noticia era que en la medida que los identificara así mismo podía trabajar en ellos, sanarlos, y comenzar a generar experiencias satisfactorias, también en mi relación de pareja.

Esto es lo que me encanta del autoconocimiento y la espiritualidad, siempre hay una bendición detrás de cada problema y ahora con suficiente información podía verificarlo.

El hallazgo más significativo para mí, y que ha cambiado mi vida, es reconocer que los demás (incluida mi pareja) no tienen la culpa de mis propias experiencias, y que yo tampoco soy culpable de las experiencias de los demás, todos hacemos lo mejor que podemos. Ha sido revelador entender que nadie me hacía nada, sino que yo elegía sentirme mal, herida, ofendida, indignada.

 

4. Aclaración

 

Con esto no estoy diciendo que todas las parejas deban quedarse juntas y aguantarse todo durante toda la vida, y te voy a poner un ejemplo.

Si tu miedo más sentido y arraigado es el “qué dirán de mí, que dirán si me separo” o quedarte sola, seguro tu entrenador espiritual te expondrá a situaciones para que tomes la decisión de salir de ahí sin importar lo que opine o juzgue el mundo, te obligará a enfrentar ese miedo y cuando tú lo hayas pasado habrá terminado su misión contigo, y será perfecto.

Recuérdate siempre que puedas que no iniciamos este camino para cambiar a nadie, excepto a nosotras mismas, y que cuando tú cambias, todo cambia.

Suelta las expectativas, pues las cosas no cambian como tú quieres exactamente que lo hagan, no pasan de un estado A hacia un estado B según tus requisitos. Confía en la vida y permítele sorprenderte.

Aprovecha de tu pareja, tu entrenador espiritual, conócete a través de ella, observa tus miedos y lánzate a trascenderlos, cruzando el abismo se llega al otro lado donde está la recompensa.