Seleccionar página

“¿Por qué mi negocio no prospera?” fue la consulta más recurrente y lanzada por las lectoras de este blog durante mi último lanzamiento.

En privado admitimos, y me incluyo, que iniciamos el camino del desarrollo personal y espiritual movidas por alcanzar el éxito, el reconocimiento y la prosperidad.

Teníamos esa ilusión de encontrar el mantra, pócima o piedra sagrada que nos pusiera en línea con los astros para alcanzar mágicamente nuestro objetivos.

Y la realidad es que aunque hemos probado algunas técnicas (#YoTambiénLeíElSecreto), que nos prometían aquello, aquí estamos, leyendo este artículo. 

Amiga mía, si estás preparada para leerlo, sólo puedo llamarte a la consciencia y decirte que estás persiguiendo el objetivo equivocado.

Crees que el problema está en tu emprendimiento, la alta competencia, el nicho, tu inexperiencia, etc. 

Falso, el problema es que estás proyectando en tu negocio todas las carencias y limitaciones que hay en ti, y es una maravillosa oportunidad para evolucionar a través de él. 

Sígueme, quiero explicarte cómo pasa esto. 

 

1. ¿Por qué mi negocio no prospera?

 

Tu negocio no prospera porque aún no eres la persona próspera y segura con la capacidad única para lograrlo.

¿Puedes cambiar esto? Sí, puedes.

Pero primero, reflexionemos, ¿eres de las que piensa que cuando tu negocio tenga éxito entonces serás feliz? Es decir, ¿estás aplazando tu felicidad hasta que tu emprendimiento despegue?

¿Y si nunca despega? ¿No mereces ser feliz aunque tu negocio se estanque?

(Lo sé, suena aterrador, yo sentí lo mismo, pero cuando decides en lo profundo ser feliz sin importar los resultados, entonces rompes el hechizo).

Bien, si esto de aplazar la felicidad hasta lograr el éxito es algo que resuena contigo (hasta hoy), es muy probable que estés apegada al resultado, y cuando estamos apegadas al resultado suceden las siguientes cosas:

  • Perdemos confianza en nosotras mismas
  • Nos convertimos en perfeccionistas
  • Si somos perfeccionistas sentimos que no estamos listas o que nuestros productos aún no lo están, con lo cual aplazamos ese salir a la luz
  • Comenzamos a autosabotearnos
  • Tenemos esa sensación permanente de que algo nos hace falta
  • Comenzamos a compararnos

 

Si cuando lanzaste tu emprendimiento no sentiste vergüenza, entonces lo has lanzado demasiado tarde Clic para tuitear

 

Algunas también hemos usado nuestro emprendimiento como vehículo para alcanzar otro objetivo:

  • Sentirnos reconocidas
  • Sentirnos valoradas
  • Mejorar nuestra relación familiar
  • Mejorar nuestra relación de pareja o sentir que tenemos una relación equilibrada

 

Todo es válido, pero ¿no sería más fácil ir directo a esos objetivos desde otro ángulo?  

Y como último ejemplo me gustaría presentarte uno que, entre otras cosas, es la principal causa de bloqueos a la prosperidad:

Ayudar con los resultados de nuestro emprendimiento a personas a quienes no nos corresponde ayudar, en tanto estaríamos interfiriendo en su proceso de desarrollo y evolución. 

Este tipo de bloqueo lo explico muy bien en este vídeo.

En este punto sería maravilloso que te preguntaras ¿para qué quiero yo que mi negocio prospere?

Si estás volcando tu equilibrio y felicidad en resultados externos a tí, si eres dependientes de ellos para ser feliz… Entonces has perdido tu poder.

Nuestros negocios son el espejo de lo que llevamos por dentro, y para mí el emprendimiento es una maravilloso camino de autoconocimiento, nos muestra aquello que cargamos y que estamos listas para soltar.

Si estás leyendo esto, ánimo, lo que está ocurriendo con tu negocio en este momento es correcto y perfecto, te está mostrando todo eso que hay en ti para que lo trasciendas.

Acepta de una buena vez que no has venido a esta vida para hacerte rica y famosa, has venido a esta vida para evolucionar, y en la medida que logres esa conexión contigo y dejes de correr detrás del fantasma del reconocimiento y la fortuna, entonces comenzarás a materializar experiencias y resultados más satisfactorios. 

Sí mujer, hablo de materializar éxito y prosperidad. 

Bueno, ya nos dimos mucho palo con este tema, ahora quiero mostrarte algunas herramientas que estoy segura te van a llevar a ser la mujer que materializa resultados.

 

2. Herramientas para convertirte en la mujer que lo logra

 

Para de buscar pañitos de agua tibia, las herramientas mágicas que traen el carro rojo con visualizaciones, no existen!!!

Lo que funciona, y he verificado 100%, son las herramientas que te facilitan convertirte en la persona que logra materializar un negocio próspero.

¿Vamos por ellas?

 

2.1 Flores de Bach

 

Ya sabes que las flores no faltan en mis fórmulas, y aquí te presento las básicas que me han acompañado desde que me lancé al mundo de los negocios:

 

  • Larch: Para aquellas personas a quienes les falta niveles de confianza en sí mismas. No se consideran a sí mismas tan buenas y capacitadas como quienes le rodean, continuamente se están comparando con los demás. Evitan el riesgo al fracaso.

 

  • Elm: Para personas que, normalmente capacitadas, se agobian o abruman y sienten que no pueden afrontar los acontecimientos o situaciones que están manejando. Esto ocurre a menudo al aceptar demasiado trabajo sin medir u organizarse mejor. (Yo solía llamarla la flor de la productividad).

 

  • Willow: Para aquellas que experimentan sentimientos de amargura, autocompasión y resentimiento. Pueden sentir resentimiento por la felicidad o éxitos de los demás. Sensibles a la crítica.  

 

  • Gorse: Útil para aquellas personas que tienen dudas, perspectivas negativas o depresión, producidas por un contratiempo dentro de su negocio o proyecto.

 

Quienes la necesitan son personas que se desaniman fácilmente cuando las cosas van mal o cuando deben enfrentarse a las dificultades. 

 

2.2 Programación subconsciente

 

Como ya sabes, la programación subconsciente ha dado un vuelco total a mi vida, me ha permitido eliminar todas esas memorias “basura” dentro de mí y que me bloqueaban de cara a mis objetivos.

De otro lado me ha permitido ponerme en orden, comprender qué es realmente lo que quiero, y aquí por favor pregúntate:

¿Cuál es el objetivo de emprender, cómo se sentiría ser esa persona que prospera con su negocio?, ¿cómo sería su vida, sus relaciones?… ¿Para qué estás emprendiendo?

Cuando hice este ejercicio mis propias respuestas me sorprendieron, y ahí pude ponerme en orden, tenía por fin una ruta, sabía que debía limpiar en mí, reprogramar.

Y aún más sorprendente fue comprender que todo iba mucho más allá de un simple “hacerme rica con mi emprendimiento”, no es esto lo que da la felicidad, aunque es maravilloso cuando logramos  materializarlo. 

Si este tema te interesa, no te pierdas la entrevista que hice a Ricardo Eiriz, experto en programación subconsciente. 

 

3. Conclusiones

 

Quiero agradecer a todas valiosas mujeres que han pasado por el proyecto durante las últimas semanas, a través de nuestras conversaciones he podido comprender más profundamente lo que en este post expreso.

Y a ti que me lees, quiero recordarte que este es un proyecto vivo, que todas son bienvenidas, que tus experiencias pueden nutrir enormemente nuestro camino, no somos tan diferentes, así que te animo a compartir y hacer parte activa de nuestra tribu de valientes.

Espero que tengas un poco más de luz, y que la próxima vez que te preguntes “¿Por qué mi negocio no prospera?”, puedas hacerte las preguntas correctas.