Seleccionar página

“¿Qué hacer cuando mi jefe me ignora?” 

No recibí soluciones contundentes cuando lancé esta pregunta por 2015.  Las personas parecían entenderme, solidarizarse, y, como resultado, me victimizada, me revolcaba en mi propio sufrimiento.

Yo no necesitaba que me dieran la razón, además porque en medio de mi ignorancia aseguraba que la tenía, yo necesitaba soluciones.

Antes de seguir, verifica si nuestras historias se parecen:

(Mi pensamiento y emociones por 2015-2017)

  • No tenía voz en las reuniones, parecía que nadie veía mi mano arriba pidiendo la palabra… Y cuando por fin me la daban, ¡zaz! Interrumpida al minuto 1. 
  • Cumplía con mis tareas y objetivos en los tiempos previstos, pero no recibía ningún tipo de feedback, aunque se tratara de proyectos importantes.
  • Y cuando revisaban mi trabajo era en el último minuto, haciendo una lista infinita de correcciones que debía tener para ¡YA!

 

Y por otro lado…

  • De mis colegas percibía rivalidad, envidia, sentía que constantemente debía defenderme o atacar, pero nadie me escuchaba. Estaba sola. 
  • Comencé a perder mi seguridad, dudaba si levantar la mano durante las reuniones, dudaba sobre mis argumentos y los exponía cada vez con menos convicción o muy vagamente.
  • Me sentía vacía, incoherente, sin nada para dar.
  • Mis compañeros comenzaron a tener ascensos, a viajar, eran reconocidos, y yo cada vez me sentía más invisible, más ignorada… ¿Estaba haciendo algo mal? 

 

También me sentía afectada en lo personal:

  • Pedía la opinión de todo el mundo antes de tomar una decisión, me sentía insegura, no quería equivocarme.
  • Comencé a sufrir espasmos musculares.
  • Comencé a perder mi cabello.
  • La mayoría de mis conversaciones, en el trabajo, en casa o con los amigos, giraban en torno al sufrimiento que vivía en el trabajo.

 

¿Crees que nuestras historias se parecen?

Eso no es nada.

Lo último que me pasó (y lo peor) fue que llegaron a moverme del cargo sin consultarme, sólo me llamaron a una oficina y me informaron: 

 

“A partir de hoy no harás más eso, ahora te dedicarás a esto”. Fin del comunicado. Clic para tuitear

 

Aunque sentí que la vida se me venía abajo, que me habían quitado el suelo de los pies, por fin estaba abierta a comprender lo que fuera que la vida quisiera enseñarme a través de esas situaciones. 

En este artículo estoy decidida a compartir contigo cómo recuperé mi confianza, seguridad, cómo atravesé ese sufrimiento y cómo éste fue mi mapa de ruta al autoconocimiento, a mi sanación y transformación.

No cambiaría absolutamente nada.

¿Me sigues?

 

1. Qué hacer cuando mi jefe me ignora

 

Primero, aceptar que tu jefe y colegas no van a  cambiar con que tu lo pidas o desees. Créeme, yo intenté cambiarlos y no funcionó. 

Segundo, aceptar que esa situación, por dolorosa que parezca, tiene todo para enseñarte.

Ahora la pregunta es ¿qué coño tiene esa situación para enseñarme?

Aquí te dejo algunas opciones o preguntas que me hice en este momento mientras arrastraba mi alma, pero guiada por las enciclopedias místicas en las que me sumergí cuando dije “¡NI UN DÍA MÁS INÚTIL SUFRIMIENTO!”

 

  • ¿Es el momento de irme, cambiar de trabajo, mi ciclo aquí ha finalizado? 
  • ¿Debo cambiar de puesto, pedir que me cambien de área? 
  • ¿Para qué me está pasando esto?
  • ¿Debo reinventarme profesionalmente?

 

¿Quiere que la vida te responda estas preguntas?

 

Bien, la vida no responde a la inercia, la única forma de preguntarle es a través de la acción. Clic para tuitear

 

Entonces, para mover la energía y ver lo que la bendita vida tenía que decirme comencé por enviar hojas de vida, no podía darme el lujo de renunciar sin más, tengo una familia, dos hijas, un perro y un gato que mantener.

Así que irme sin más, azotando la puerta, no era una opción para mí. 

Pasé por tres maratónicos procesos de selección, casi toqué el nuevo escritorio, pero en el último minuto siempre algo pasó, o seleccionaron a otra persona o el proceso de contratación simplemente se detuvo.

Confieso que un par de lagrimones salieron, que maldije enfurecida “¡Qué más quieres de mí!”

Ya de nuevo en mi cabales tenía que aceptar que la vida me estaba diciendo “NO, ese no es el camino, no es eso lo que te quiero decir con que tu jefe te ignore”.

El cambió de puesto se dio. Mejor salario, más responsabilidad, mismo jefe, mismos colegas. 

La euforia del ascenso fue fugaz, un mes después me sentía peor, las relaciones se hicieron más tensas y adicionalmente tenía esa sensación de ser una incompetente para el nuevo puesto. 

Bueno, ¿tengo que repetirlo? En mi caso cambiar de puesto no iba a cambiar las cosas, pero fue necesario hacer la pregunta a la vida para confirmarlo. En algunos caso si será esto lo que la vida le quiere decir a alguien pero, de nuevo, cada quien deberá verificarlo.

Sigamos con las preguntas.

¿Para qué me está pasando esto? 

 

2. Crisis Laboro – Existencial: Oportunidad de Crecimiento

 

que hacer cuando mi jefe me ignora

 

Y aquí me subí al bus del autoconocimiento, del que nunca me he bajado. ¿Qué había dentro de mí que estaba creando todo ese caos?

Bingo, como piedrara en ojo tuerto llegó el Eneagrama a mi vida. Soy un eneatipo 6, la indecisa, la que busca el reconocimiento, la aprobación.

No fue fácil aceptarlo, ni llegar a esta conclusión:

Yo quería tener razón, que me aceptaran, validaran, que me reconocieran y, como no lo lograba, muy estratégicamente ocultaba mi inseguridad con agresividad o haciéndome la víctima, quejándome.

 

Total, estaba reflejando todas mis carencia y necesidades en el entorno.

Pero, ¿para qué me estaba ignorando mi jefe?

Pues amiga, ¡para que me diera cuenta, para que despertara! Yo no necesitaba el reconocimiento y la aceptación de los demás, yo necesitaba mi reconocimiento, mi fuerza, mi garra, mi perrenque.

 

Y así comencé a trabajar en aquello que me había robado a mí misma, mi confianza y seguridad, fui hasta el fondo de lo que había dentro de mí que estaba creando todo el caos.

 

3. Mis fórmulas para las perfectas locas insegura

 

A esas locas insegura, como lo era yo, sólo quiero decirles que son maravillosas, que son perfectas, que merecen todo lo maravilloso que la vida tiene para ofrecerles, y que para romper ese hechizo de sufrimiento sólo, tienen que ver hacia dentro.

Ahora puedo gritar, porque lo he verificado, lo que dijo alguna vez Mahatma Gandhi: Cuando tú cambias, todo cambia.

Cuando tu cambies lo que sea que hay dentro de ti que esté haciendo que tu jefe te ignore, entonces el tipo dejará de ignorarte, o se irá, o tu te irás, o dejará de importarte que te ignore. ¿Qué mas da? Lo importante es que dejarás de sufrir, así que bájate de las expectativas. 

Y para mis perfectas locas inseguras, quiero compartirles las Flores de Bach que me ayudaron en el camino de regreso a casa, de regreso a mí:

 

  • Scleranthus: para las personas que encuentran dificultades en tomar decisiones, particularmente cuando tienen que elegir entre dos posibilidades. Desperdician el tiempo y las oportunidades debido a su indecisión.
  • Cerato: Útil para personas que no confían en su propio juicio para tomar decisiones. Piden constantemente consejo a ratificación a los demás, siguiendo los consejos de cualquier antes que confiar en sí mismas.
  • Wild Oat: para personas que han llegado a una encrucijada en su vida y se encuentran completamente indecisas ante lo que tienen que hacer.
  • Larch: es para personas a quienes les falta niveles de confianza en sí mismas y no intentan hacer algo pues están convencidas de antemano que van a fallar.

(Tomado del libro Gota a Gota, Marielena W. Núñez)

 

Si tienes dudas sobre si éstas son tus flores, dónde conseguirlas o cómo preparar las fórmulas, déjame un comentario y con gusto te doy un par de luces

 

4. Cómo actuar frente a un jefe que te ignora: primeros pasos prácticos

 

Bien, si llegaste a este artículo buscando qué hacer mañana con esta situación, no quiero que te vayas con las manos vacías, te voy a dar algunos tips derivados de mi experiencia y errores (No soy psicóloga ni nada por estilo, sólo comparto lo que me ha funcionado).

Te en cuenta que nada va a cambiar hasta que trabajes en ti, y los resultados tomarán más tiempo en llegar o no llegarán como tu lo esperabas, pero te garantizo que te dará muchas más satisfacción que cualquier otra expectativa en tu cabeza.

Aquí vamos con los tips menos místicos y más prácticos:

 

  • Sé discreto, desahógate pero por fuera del trabajo. Ya sé, no es lo mismo rajar por fuera de la oficina que buscar aliados dentro para ponerle cara y nombre a los victimarios. Esto es asfixiante, es nocivo, es revolcarte en el sufrimiento con porristas personales. Una vez que comiences a trabajar en ti te dará pereza hablar del tema, no vas a querer contaminarte con esta energía. 
  • No te hagas la víctima, ni adoptes rol de inferioridad. Esto no es más que gestión emocional, y para esto te ayudan las Flores de Bach. 
  • Puedes intentar hablar con tu jefe, pero por favor ahorrate el drama emotivo, no llegues con el discurso de “es que me estás ignorando”. Aborda esa conversación desde las dificultades en la comunicación. 
  • Y no te olvides de sonreír, de soltar y confiar.

 

5. Conclusión: Gracias a mi Jefe y Colegas

 

Flores de Bach

 

Alguna vez, cuando buscaba respuestas, alguien me dijo “la verdadera sanación sólo llega con el sincero agradecimiento y perdón”.

 

Y así fue.

Cuando por fin acepté que mi jefe y colegas sólo eran actores llevándome a un lugar extraordinario e inevitable, el retorno a mí, por fin pude sanar, cerrar con amor ese capítulo en mi vida.

Y así fue como, naturalmente, llegó el momento de despedirme de mi jefe, la vida me había abierto otra puerta.

El último día, mi jefe, en frente de todos mis colegas, me entregó una mención de honor, en la que la organización reconocía todo el trabajo que había realizado durante los cinco años que le dediqué. (Si quieres conocer con pelos y señales cómo pasó todo ve al artículo El día que decidí despedir a mi jefe)

Fue mágico, sobre esa mención estaba escrito mi aprendizaje. 

Y con un sentido abrazo nos despedimos. Hoy sigo profundamente agradecida por mostrarme el camino.

Si aún eres de los que dices “No sé qué hacer cuando mi jefe me ignora”, te espero en los comentarios.