Aunque muchas cosas se han escrito sobre este coco, lo que aquí nos interesa es qué hago con él, así que NO me enfocaré en

 

  • Qué es (Este artículo de Autorrealizarte te puede ayudar a comprenderlo)
  • El falso YO
  • Si es bueno
  • Si es malo
  • Si somo seres duales
  • Si es un cúmulo de máscaras que nada tiene que ver con quién somos realmente

 

La realidad es que está, no puedes pelear con eso, y si ya está te invito a conocerlo, a entrenarte y volverte experta en las técnicas y discurso que usa para controlarte y sumergirte en los espirales del sufrimiento.

Cuando conoces las artimañas del coco de tu ego regresas el poder.

¿Cuánto dura el proceso de conocerlo? Toda la vida.

Y es un camino maravilloso, es así porque nadie puede hacerlo por ti… Y llegará un día en el que te mirarás, lo mirarás, y reirás. Entonces habrás dejado de identificarte con él aún sabiendo que hace parte de ti.

¿Suena confuso? Lo sé.

No es algo que se pueda describir con palabras, es algo que se hace, siente, es algo que se sabe y es.

¿Por qué escribir este post?

Porque en un parpadeo comprendí lo que significa ser la observadora del coco, del gremlin de mi ego.

Las lecturas místicas no pasaron en vano, el entrenamiento está funcionando y quiero compartir ese descubrimiento contigo.

¿Me sigues?

 

 

1. ¿Qué hago con mi ego?

 

qué hago con mi ego

 

(Gracias compañero de viaje por permitirme compartirlo)

Hace unos días mi familia y yo estuvimos de viaje por las playas de Santa Marta, un paradisíaco rincón del Mar Caribe.

Al regresar a casa puse toda la ropa a lavar.

Una hora después mi esposo me preguntaba por su maleta, había separado su ropa limpia y quería ponerse una camiseta que estaba en esa maleta, y no podía ser ninguna otra camiseta en el planeta, tenía que ser esa.

Siiii, la misma que daba vuelta en la lavadora desde hace poco menos de una hora.

“OMG, en qué me acabo de meter”. Así inició mi monólogo interno mientras mi esposo daba vueltas buscando su ropa.

Ok, ya, tenía que admitirlo, no quería heridos en la casa.

“Amor, yo puse a lavar todo”.

Uhmm, no, ser honesta no me dio puntos extra.

Frases van, vienen y al final remato con esta perla:

“Sólo intentaba ayudarte, la próxima vez organizas solo tus cosas”, (Pfff, llevo 11 años amenazando con retirar mi contribución al plegado y desplegado de ropa vacacional).

A lo que mi esposo sin ningún reparo respondió “la próxima vez ayuda bien”.

¿Hay una herramienta espiritual para recoger los pedazos de mi orgullo regados por el piso después de este ponzoñoso comentario?

Momento, yo ya había vivido esta escena.

Sí, ¿qué es esto que me carcome las entrañas? ¿Mi monólogo interno me está preparando para un combate? ¿Dónde está mi espada?

¡Alto!

No te lo permito.

No soy una víctima de las circunstancias.

Amado ego, tu y yo ya habíamos hablado de esto. Gracias por darme la oportunidad de sanar, conocerme, aceptar, asumir.

Y la pelea nunca pasó, porque para pelear se necesitan dos.

Esto fue lo que hice ese día con mi ego, rompí el hechizo, pasé la página, salí del carrusel de sufrimiento… Decidió no reaccionar.

 

2. Para esto sirven las lecturas místicas

 

que hago con mi ego

 

Acepté que estaba ahí, que dolía, que era vulnerable y ofendible, lo observé y le di su espacio en lugar de reaccionar, en lugar de dejarme atropellar para sumergirme en ese huracán de comentarios.

Fue una decisión, decidí que no quería ganar esa pelea, decidí que mi felicidad era más importante y solté la situación. Si, soltar y confiar, pero es un soltar desde la sabiduría, desde la consciencia, no desde el orgullo o desde el miedo.

Así es como funciona un entrenamiento espiritual y el adiestramiento de un ego, aprovechas todas las oportunidades que la vida te da para tomar la decisión de ser feliz por encima de tener razón.

Detienes la voz insistente en tu cabeza que quiere convertirte en víctima, en mi caso me decía:

 

  • ¿Te vas a dejar?
  • Eso te pasa por querer ayudar… que si hay gente malagradecida
  • ¿Te acuerdas lo que pasó en esas vacaciones hace 8 años?
  • Si no lo paras ahora será así en las próxima vacaciones, ve, imagínate eso

 

Sentí como mi enojo se justificaba, como iba al pasado recordando viejas peleas y brincaba al futuro imaginando otras.

Así es de rápida la mente, así intentaba mi coco engañarme.

 

3. La primera conversación seria que debes tener con tu ego

 

“No eres la charla que oyes en tu cabeza. Eres el ser que escucha esa charla.” Jiddu Krishnamurti Clic para tuitear

 

Despertar duele, sólo al principio, pero te aseguro que mantenerte en el sueño dueles más.

Y duele porque quienes se mantienen ahí posponen infinitamente su felicidad, buscando en el exterior, en sus parejas, trabajos, en sus pertenencias, algo que sólo pueden darse ellos mismos.

Y despertar duele porque te miras de frente, con tus defectos y virtudes, porque comienzas a aceptarte.

Pero cuando comienzas a poner luz donde antes estaba la sombra de victimismo, la sombra que acusaba y culpaba, entonces te liberas.

¿Quieres hacerte consciente? Comienza hoy y dile a tu coco:

 

Te voy a estudiar

Comprenderé qué te duele, que te ofende

Observaré como reacciones y te justificas

Describiré qué sientes

Y entregaré eso a donde pertenece, porque yo no soy nada de eso, porque no soy tus reacciones, no soy tus justificaciones, juicios y opiniones, no soy esas emociones.

 

Si tienes esa conversación con tu ego, verás como con el tiempo te harás consciente en esos momentos de crisis.

Y si reaccionas y te hundes en las discusiones de los egos, hazlo desde la responsabilidad, asúmela, acéptala.

 

Sé paciente contigo, con tu proceso, a eso has venido, a recordar lo grande y maravillosa que eres. Clic para tuitear

 

Debajo de esas capas, de esas máscaras, estás tú, y encontrarte con tu esencia puede tomarte un tiempo.

Cuida tu diálogo interno, si reaccionas, y lo haces desde la consciencia, sólo tienes que decirte: la próxima vez lo harás mejor… Esas reacciones te están dando la oportunidad de comprenderte, de comprender tu ego y descubrir lo que no eres para liberarlo.

Verás, la situaciones que nos generan conflicto no dejarán de llegar, pero ya con un entrenamiento sabrás cómo manejarlo, sabrás lo que ofende y duele a tu ego, entonces podrás tomar una decisión.

Es mágico, cada vez la página pasará más rápido, con menos drama.

Habrás aprendido a ser la observadora y ya no te identificarás con tu ego, que aunque aún te acompaña, ya no te determina.

¿Ahora comprendes lo que hice cuando tomé la decisión consciente de no engancharme en la pelea por una camiseta?

Me hice consciente de las emociones de victimismo y rabia que emergían, ahí hice un STOP.

Y reflexioné sobre lo importante que ahora era para mí conservar mi paz.

En esa fracción de segundo no le permití a mi ego que me llevara al pasado a recordar viejas peleas o que me llevara al futuro imaginando otras.

Pues cuando le permitimos esto, se generan más emociones, más justificaciones, más enojo… Más dolor, que al final sólo está dentro de nosotras y sólo nos duele a nosotras.

 

No, mi paz y mi tranquilidad son mucho más valiosas. Ya no quiero hacerme más daño. Clic para tuitear

 

Por fin comprendo la expresión “perdónate tú”.

Y me perdono por todas las veces en que YO MISMA me sumergí, me enredé entre pensamiento y emociones, haciéndome tanto daño.

La discusión se quedó en una camiseta, asumí la responsabilidad de mis actos y decisiones y acepté que no soy responsable de las emociones de los demás, sin culpa ni juicios, siempre en el marco del respeto. 

Pasé la página y pude disfrutar mi tarde.

No hubo heridos.

 

4. ¿Para qué nos pasa esto?

 

No puedo cerrar este post sin decir que todo lo que ocurre en nuestra vida es correcto, es perfecto.

Hemos venido aquí a recordar quién somos y qué tan poderosas somos, y cada una de esas situaciones que nos genera conflicto es una gran oportunidad para descubrirlo, para romper el hechizo que nos mantiene en el sueño.

Quédate con esto si quieres salir del espiral de sufrimiento, el ego te da todas las oportunidades para encontrarte con tu esencia, sólo debes observarlo y tomar la decisión de ser feliz, así inicia un entrenamiento.

Y si repites este ejercicio de autoobservación pronto serás una maestra jedi adiestra cocos.

No hay otra forma de hacerlo, sino mirar dentro.

Ahora te toca a ti, dime qué hago con mi ego, o que otra estrategia conoces para desnudarlo. Te espero en los comentarios.