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¿Relaciones de amor?

Los seres humanos estamos tan inmersos en nuestros conceptos, gustos, razones, que a un punto olvidamos que las relaciones y momentos que compartimos con quienes no rodean tienen un propósito.

 

  • ¿Qué propósito tiene salir a cenar con tu pareja?
  • ¿Qué propósito tiene salir a caminar con tu madre?
  • ¿Qué propósito tiene ir de viaje con tus hijos?
  • ¿Qué propósito tiene pintar las paredes de la casa donde vives con tu pequeña familia?

 

Bien, desde mi punto de vista, que puede ser distinto al tuyo, el propósito es compartir, disfrutar esa compañía, conocerse mejor, pasar tiempo de calidad juntos… sentirnos bien, acogidos en un espacio.

Si tenemos eso claro entonces ¿por qué cazamos batallas campales imponiendo nuestros gustos, razones u opiniones para ir a determinado restaurante, o caminar por aquel parque, o pintar las paredes de tal color?

Y nos escondemos tras argumentos como:

 

  • Es que ese restaurante no me gusta, ya fuimos la última vez
  • Es que ese parque ya lo conozco
  • Ese color de pared me parece feo
  • Es que no me voy a dejar de nadie

 

Todos estos argumentos son meros conceptos, todos negociables.

Antes de iniciar una discusión pregúntate, ¿cuál es el propósito que nos une? ¿por qué es importante ir al parque con mi madre? ¿por qué es importante ir a cenar con mi esposo? ¿qué son las relaciones de amor?

Verás, tu propia respuesta te desarmará, porque si quieres ir a un restaurante sólo porque te gusta, déjame decirte que eso puedes hacerlo sola, pero si lo que realmente vale para ti es la compañía, compartir, no importa donde ocurra, tú has tomado una decisión y es disfrutar el momento presenta con quienes te rodean.

No es sumisión, no es manipulación, no es debilidad… Es tener el poder, es tomar una decisión sobre lo que realmente es importante para ti por fuera del concepto, es decidir ser feliz sin importar lo que pase o como pase, tú tienes el poder y tomas decisiones basadas en la consciencia.

 

1. Relaciones de amor o de destino, tú eliges

 

relaciones de amor

 

Explicaba el maestro Gerardo Schmedling:

 

“Las relaciones de destino se caracterizan por las diferencias conceptuales y de comportamiento, que mantienen un desacuerdo permanente, el cual se manifiesta como agresividad, mala comunicación, insatisfacción y sufrimiento.

 

Todo esto se mantiene hasta que las personas llegan a reconocer sus propias limitaciones y las superan.

 

Las relaciones de amor se caracterizan por el reconocimiento de los valores esenciales de la vida, donde cada persona reconoce el valor del otro en la relación.

 

Esto se manifiesta en la aceptación de las diferencias conceptuales, como oportunidades de aprendizaje mutuo, de excelente comunicación, de acuerdos autoasumidos, de apoyo incondicional y de satisfacción constante”.

 

Incluyo esta cita con el ánimo de que reconozcamos las perfección de las relaciones y los aprendizajes que traen para nosotros, de ahí que nada en este mundo esté tejido a la ligera, y es que esas relaciones, las más cercanas, son una invitación a expandir nuestra mente y flexibilizar nuestro pensamiento.

Basta de sufrir o de imponernos, ¿o es que alguna vez te has sentido bien después de una pelea ganada?

Yo por lo menos me siento igual de mal, y hasta la comida me sabe amarga.

¿Te suenan estas frases?:

 

  • Estás equivocado
  • No es cierto
  • Me molesta cuando
  • No soporto cuando
  • Por qué me haces esto?
  • Pero por qué pones esa cara
  • Tienes que…

 

Todas estas expresiones son las prohibidas del amor.

Nadie puede hacerte nada, nadie puede herirte, todas esas emociones de rabia, ira e impotencia están dentro de ti, y no cambiarán hasta que seas la observadora y entrenes tu mente.

Estas frases que expongo son frases antiamor, frases egoístas, y mata relaciones, todas tienen algo en común: no hay valoración, son agresivas, no conceden al otro ninguna libertad ni ofrecen ningún apoyo.

Por eso, si quieres vivir desde el amor, te invito a eliminarlas de raíz.

Pues cuando dejas de reaccionar en automático con alguna de esas frases te vuelves consciente,  cuando te vuelves consciente puedes actuar sobre ti misma, y cuando actúas sobre ti misma puedes cambiar tu vida.

Estás a un paso de lograrlo.

2. Ejercicio práctico

 

Cuando tú cambias, todo cambia… ¿Lista para la acción?

Enumera los valores que compartes con las personas que te rodean y que son importantes para ti.

Ahora pregúntate, ¿crees que puedes ser feliz cuando tus seres queridos son felices?, ¿puedes compartir su felicidad?

¿Tu respuesta es sí? Entonces, sólo por una semana CEDE.

Suelta el control y concéntrate en el propósito de esas relaciones y los valores que compartes por encima de los conceptos.

Tu no eres tus conceptos, tú no eres tu juicios u opiniones, vas mucho más allá de ello.

Verás que cuando cedes en los conceptos (lugares, colores, lo que es mejor o peor) y lo haces desde el propósito y la consciencia de lo que para ti significa ese propósito (valor), lo disfrutas…

Todo es mental, y no te encarnaste en este planeta para elegir el color de una pared o para elegir un restaurante, si para flexibilizarte y expandirte…

Elige lo que realmente importa.

 

3. ¿Por qué he escrito este post?

 

Porque al igual que tú también estoy en mi proceso de entrenamiento, y la vida me da todas las oportunidades para expandirme, para ceder desde la consciencia eligiendo lo que es realmente importante para mí….

¿Y sabes qué?

Sólo yo tengo que saberlo, sólo yo sé porque estoy cediendo… Y lo disfruto, lo gozo en mi silencio, porque veo los resultados satisfactorios, relaciones más amables, más amorosas, más besitos, más abrazos.

Y eso fue justo lo que recibí el último fin de semana… Tras ceder a un restaurante al que no quería ir, a una caminata que no quería hacer, a una niñita que se coló en mi cama a media noche.

Al final del día, lo disfruté todo, porque comprendía que el propósito iba mucho más allá del concepto, de la forma.

Cedo a todas las relaciones de amor, estoy lista… ¿y tú?