Cada día tenemos que interactuar con nuestros compañeros de trabajo, vivir conflictos y también buenos ratos.

El tema se complica cuando proyectamos nuestras creencias y traumas internos en las relaciones laborales.

¿Por qué mi jefe es un inconsciente? ¿Por qué mis compañeros me tratan así?

Pareciera que el mundo fuera un complot en nuestra contra.

La realidad es que debemos hacer introspección para encontrar por qué nos sentimos así, qué lo detona y cómo reaccionar diferente o no reaccionar.

Es en este panorama donde entra en juego aprender cómo programar el subconsciente para obtener bienestar interior y manifestar relaciones laborales más satisfactorias para todos.

 

1. ¿Qué es el subconsciente?

 

Quizás te preguntes qué tiene que ver el subconsciente en este enredo.

Parece mentira pero nuestras acciones y reacciones son automáticas.

Existen muchas teorías al respecto que incluso pueden confundirte como me pasaba a mí hasta que conocí a Ricardo Eiriz.

El subconsciente es esa parte de nuestra mente que maneja de manera automática nuestra vida y que no podemos ver a simple vista. Creemos que todo lo tenemos controlado, pero no es así.

El subconsciente se alimenta de:

  • Deseos reprimidos.
  • Hábitos.
  • Creencias aprendidas.
  • Bloqueos emocionales.
  • Lealtades familiares.

 

Es como una caja de sorpresas que envuelve también tareas automáticas vitales de nuestro organismo que hacemos sin que nos demos cuenta como:

  • Cuando late nuestro corazón
  • Cuando respiramos
  • Cuando sentimos miedo al ir caminando solas por la calle a media noche.
  • Cuando nuestro cuerpo hace los procesos de digestión.
  • Cuando giramos la cabeza porque escuchamos un determinado ruido.

 

De manera que el subconsciente se basa en reacciones intuitivas basadas en información que la mente considera cierta y vital para ti.

Te lo muestro mejor con un ejemplo.

Imagina que vas caminando tranquilamente por la calle  y de repente te encuentras a un Pit Bull que viene hacia ti con cara de pocos amigos, te mira y empieza a ladrar con tanta fuerza que puedes ver sus afilados colmillos.

Intuyes que ese perro no tiene intenciones de jugar contigo sino morderte. Así que o tomas una decisión o ya sabes.

Exactamente ese es el trabajo del subconsciente, tener una reacción rápida con base a la información que refleja tener ese “peligro” enfrente.

En la vida personal sucede igual, la diferencia es que no hay tales peligros, pero la mente subconsciente interpreta que debe reaccionar para protegerte.

¿Comprendes?

 

2. Tres formas de reprogramar el subconsciente que beneficiarán nuestros vínculos laborales

 

 

2.1 Ser más positiva

Ya sé que suena a frase cliché, pero es una verdad a gritos.

En la vida tienes dos elecciones, ver el lado positivo o el negativo.

Depende el enfoque que uses así serán tus reacciones y tu bienestar emocional.

Si desde que iniciamos nuestro día, programamos nuestra mente con pensamientos positivos seremos más productivas y nos relacionaremos mejor con las personas a nuestro alrededor.

Revisa en tu día a día cuántos pensamientos cruzan por tu cabeza y trata de captar cuántos son positivos y cuántos negativos. Te sorprenderás de la cantidad de afirmaciones no agradables que tienes cada segundo.

Para minimizar esto, intenta cambiar tus afirmaciones negativas por positivas.

Ejemplo:

“Yo tengo la capacidad de sacar adelante de manera eficiente todos los proyectos que tengo pendientes para esta semana”.

“Yo puedo solucionar todos los retos que puedan surgir a lo largo de este día”.

“La vida ha confiando en mí para que haga esto”.

“Puedo encontrar o desarrollar los recursos y habilidades que necesito en esta situación”.

 

Recuerda que cuando repetimos pensamientos positivos, le quitamos poder los negativos.

Este es un ejercicio mental muy potente, si lo conviertes en un hábito. Incluso podrías pegar post -it en la pantalla de tu computador para que las tengas a la vista.

De esta manera comienzas a notar que la energía positiva fluye de manera natural.

 

2.2 Visualiza tu día.

En los entornos laborales nos encontramos con personas de todo tipo. Desde gente respetuosa hasta compañeros tóxicos (son ladrones de energía).

No elegimos los compañeros, por eso debemos aprender a convivir con ellos. Sobretodo porque su presencia en tu vida tiene un propósito.

Si te levantas pensando en la pereza que te da toparte con la compañera que te hace quedar mal delante de todos o en el mal rato que vas a pasar en la junta de la tarde, no te sorprendas que así sea tu día.

Estas visualizaciones inconscientes se convierten en una profecía autocumplida.

“Sabía que pasaría”.

La verdad es que tú las programaste y tu mente obediente las manifestó. Es una sierva muy eficiente.

Así que dale la vuelta a la tortilla, al levantarte visualiza tu día de la manera más agradable posible (aunque no soportes a Fulanita).

Cuando notes que tu murmullo interno va a ponerte imágenes trágicas sobre una situación en tu trabajo, detente y rebobina las escenas de tu cabeza.

Al principio te va costar, pero a medida que ves los resultados, te será más fluido.

 

2.3 Ser consciente de tus reacciones.

Llamadas por contestar, proyectos por terminar, clientes por atender… a veces en nuestro trabajo se vuelve un caos y terminamos colapsadas.

Esto influye en nuestro humor, nuestro estado de ánimo y la comunicación con los demás.

Cada reacción tiene un disparador. Ese disparador puede ser una creencia o dolor arraigado en tu subconsciente.

Veamos un ejemplo:

Entregas el informe de fin de mes confiada en que está todo en orden. En la junta de ejecutivos, al presentar los resultados, un compañero de otra sección se burla de tus resultados.

De inmediato, te siente agredida.

Quizás estés pensando: ¡Yo también me sentiría igual!

Nuestras reacciones las podemos elegir. Cada quién es responsable de su propia basura.

¿Porqué te dolió lo que dijo tu compañero si sabes que no es cierto?

Porque es posible que en tu infancia alguien a quien apreciabas mucho, hizo lo mismo.

 

Ese recuerdo se quedó guardado y se ha convertido en el disparador de tu reacciones (ira, llanto, sentirse no suficiente). Clic para tuitear

 

Cuando eres consciente de cómo te sientes y cómo reacciones ante determinadas situaciones en la relaciones, encuentras la causa y puedes reprogramarte.

 

Conclusión

 

Tu realidad cambia, si tú cambias.

La reprogramación subconsciente allana el camino para un mayor bienestrar en tu ajetreada vida como ejecutiva.

Son técnicas simples que toman pocos minutos al día y que hacen la diferencia en las relaciones laborales.

Espero que empieces a ponerlas en práctica cuanto antes.

Si sientes que necesitas guía para aplicarlo en tu vida, tal vez esto puede interesarte.

Nos leemos, valiente.