La manera simple como las mujeres ejecutivas y exitosas sanan los conflictos en sus relaciones con jefes y colegas (lo que nunca aprenderás con una maestría).

Sinceramente, no creí que fuera tan simple.

Había aprendido a los golpes que cualquier sueño requería una dosis de sufrimiento.

Contrario a lo que pensaba, la solución era lo que menos imaginaba

Es tan así que me costaba ponerlo en práctica.

No tiene nada que ver con que sea más inteligente o disciplinada.

Apuesto a que lo imaginas, o quizás no.

Te contaré cómo lo descubrí y me cambió la vida.

¡Sí, la vida! Aunque suene a frase de cajón.

Desde niña siempre busqué destacar  y rodearme de los mejores como una salida a la falta de reconocimiento y aprobación por parte de mis padres.

Ellos se divorciaron cuando aún era muy pequeña.

Mi madre trabajaba y estudiaba al mismo tiempo, lo que no le dejaba mucho tiempo para compartir conmigo. Así que hacía lo que fuera para ser la luz de sus ojos.

Ni hablar de mi padre, quien tenía una nueva vida y poco tiempo para mí. No el suficiente, el que yo quería.

En mi mente infantil  pensaba que no les importaba (ahora sé que sí).

Así fui creciendo con vacíos sin que nada los llenara.

No me nacía jugar con nadie.

Me vestía diferente a las otras niñas.

No me veía como ellas. Incluso me odiaba.

Ni siquiera era tenida en cuenta por mis profes del colegio para cosas importantes, eventos o presentaciones.

Tampoco volvieron a invitarme a las fiestas infantiles después de asistir a una con unos tenis que decían Rebok y no Reebok.

¡Pensé!

Si no podía ser bonita, tenía que ser la más inteligente para ser amada, ser respetada y dejar de ser invisible.

En cuanto tuve la oportunidad, me lancé a las elecciones para ser la representante del salón, gané y mi alma brilló como nunca…

por poco tiempo porque traté de defender a los que no eran oídos.

Me cansé de esto y dije basta.

Le pedí a mis padres el cambio de colegio, no quería seguir sufriendo y ellos lo entendieron.

Ahí nació la estrategia de huir para sobrevivir.

Una que me acompañó incluso en la universidad,

donde me salió la tapa premiada… Por fin alguien se enamoraba de mí.

Acepté todo por sentir ese amor que me había sido negado siempre.

Entre tapa y tapa me quedé embarazada, pero esa es otra historia que si te la cuento no acabo, aunque tenga que ver con lo mismo.

Siempre he tenido cargos gerenciales y en todos…

me daba miedo opinar en las reuniones de alta dirección.

Sentía que mi jefe me ignoraba, que mi equipo me acusaba de ser una mala líder, que nadie me respetaba y conspiraban contra mí (me atacó la paranoia, sin duda).

Si en el trabajo llovía, en mi matrimonio no escampaba.

Parecía que un hoyo negro se hubiese confabulado para tragarme.

Entonces rayaba en la desesperación, me encerraba en el baño de la oficina queriendo gritarle sus cuatro verdades a la insolente de mi jefa y mandar a mi marido tan lejos que no pudiese verlo.

Luego salía como si nada aunque tuviese los ojos como papas de tanto llorar.

Mostrarme débil no era una opción para una mujer de poder como yo.

Intentaba ocultar que me sentía minimizada frente a la experiencia de mi equipo (personas que eran más preparadas que un yogur y yo dándoles órdenes), que me dolía que pasaran de mí y que estaba fuera de mi control.

¡Tonterías!

Yo seguía creciendo con mi talento y también con mis dramas, compré el boleto que la sociedad me vendió, ese que dice que la felicidad se encuentra en la cima del éxito, pero me di cuenta de que o se había ido de paseo o yo era una completa ingenua.

Buscaba respuestas y no las encontraba, tampoco quería reconocer que estaba hecha pedazos porque eso sería dejar caer la máscara de la mujer súper fuerte que a nada le teme y con todo puede.

Con los sacudones de la vida descubrí que la solución a mi poca autoestima, mi deseo de aprobación y reconocimiento se debía a la búsqueda del amor y la felicidad en un lugar diferente a mi corazón.

Una mujer que se ama, no necesita encontrar nada afuera porque brilla por sí misma.

Si estás bien por dentro, lo de afuera sana.

Así, sin más.

Es simple, ya te lo había dicho.

Esto le pasa a muchas mujeres exitosas que van de escalón en escalón para llegar a la cima donde está “la felicidad y el reconocimiento”, para al final de cuentas lograrlo y sentirse más vacías que cuando empezaron aunque tengan “casi todo lo que han soñado”.

Entonces…

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Escapan a otro trabajo al primer síntoma de incomodidad (como lo hacía yo).

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O se quedan en el mismo con la ilusión de que todo cambiará, pero no pasa nada.

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Mientras se les paraliza el cuello, la cara, la espalda de tanto fingir fortaleza y

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cargarse con obligaciones que no les corresponden.

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Además de querer controlarlo todo, hasta la risa de sus parejas.

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Al final del día se sienten más rotas que nunca, invisibles, derrotadas y sin ganas de nada o con deseos de salir corriendo a cualquier lugar donde nadie las conozca.

Es hora de parar esa rueda de hámster en la que te has metido.

Una mujer exitosa como tú necesita una solución de fondo.

Puede que te identifiques con las siguientes frases que me escriben a menudo (tranquila, todas tiene solución).

“Me siento frustrada, no valorada, con la autoestima baja, con miedo. Mis relaciones no funcionan y me siento incapaz de hacerme valer ante los demás”.

En el fondo todas queremos ser valoradas porque nos falta una pieza para completar el puzzle.  Aunque la ficha se encuentra muy cerquita.

Te enseñaré pasos exactos y efectivos que debes dar para ganar confianza, mejorar tu vida, tu trabajo y tus relaciones.

“Me siento inferior y necesito aprobación para todo. Quizás se deba al haber estado siempre muy protegida tantos por mis padres como ahora por mi pareja”.

El eterno vicio de la comparación que nunca nos deja conformes. Si leíste mi historia te diste cuenta de que todo tiene un origen que debe sanar.

Te mostraré la manera más sencilla de sanar tu vida y abandonar las creencias limitantes que arrastras desde niña como pegote de chicle.

“Mi vocecita interior me dice que no lo merezco, que no soy suficiente para estar en esta posición, a pesar de que he estudiado muchísimo y  me he esforzado para llegar donde estoy. Además le doy muchas vueltas a las cosas. Es frustrante”.

La villana interior como la llaman por ahí y a la que he rebautizado “maestra espiritual interior”. No es nuestra enemiga es una guía que no tiene porque ser un tormento.

Abordaremos cómo reconciliarte con tu maestra espiritual interior para recuperar paz mental y bajarte del carrusel de pensamientos catastróficos que bloquean tus relaciones y proyectos.

“Siento que estuviera en un círculo vicioso.  En cada nueva relación me sucede lo mismo sin que pueda resolverlo. No entiendo”.

Conocerás cómo has venido programando tu subconsciente para atraer el mismo tipo de relaciones y cómo desescalar el conflicto en tus relaciones como lo hice yo con mi pareja, jefes y colegas.

“He asistido a talleres y sesiones sin obtener resultados. Siento que quedo peor que antes, pero de verdad quiero solucionar esta situación”.

Aprenderás la razón por la que ni siquiera los libros de autoayuda te han sacado del atolladero aunque sigas a los mejores, y cuál es la herramienta que de verdad necesitas para manifestar relaciones extraordinarias.

Todo esto suena muy bonito pero le falta una pata: que quieras pasar a la acción.

No cualquier acción.

Una consciente y aterrizada.

Pues sí, mi people.

Si no mueves un pie y después el otro, te conviertes en árbol.

La vida no responde a la inercia.

Bien lo decía el loco de los bigotes blancos “si quieres resultados distintos, deja de hacer siempre lo mismo”.

Entonces, esto es lo que haremos:

 

Paso 1: Sacaremos tus trapitos al sol para encontrar la causa.

Pregunta a responder: ¿Dónde comenzó y qué tienes que ver tú?

Hablaremos largo y tendido de tus miedos, dramas, pasiones y locuras para encontrar el hoyo negro en el que se oculta tu  luz.

Sin juicios, sin recriminaciones, sin sorpresas.

Se muy bien lo que produce una mirada inquisitiva cuando queremos contar sin ataduras todo eso que está allá guardado pidiendo una salida.

Las respuestas a tus preguntas están en el lugar donde nunca has buscado porque explorabas donde no era. Esos lugares son tu mente y tu corazón.

Lo que pongas en ellos se manifiesta afuera.

Ya lo verás en el siguiente paso.

 

Paso 2.  Buscaremos juntas tu lazo de mujer maravilla.

Pregunta a responder: ¿Cómo puedes resolverlo?

Un poder conlleva una responsabilidad.

Buscaremos la herramienta espiritual a tu medida y te enseñaré a construir acuerdos ganadores en tus relaciones acordes con tus valores y principios.

Ese lazo de la verdad que te permite fluir con tu belleza y poder interior, sentirte feliz, valorar tus logros y volverte inmune a los comentarios negativos ajenos (y los de tu entrenadora espiritual interior cuando no suman).

No nacemos con manual para afrontar la vida, pero el universo te provee lo que necesitas, cuando lo necesitas en el momento correcto y perfecto.

 

Paso 3. Plasmaremos tu propio vuelo.

Pregunta a responder: ¿Cúal es la ruta?

Buscar un tesoro sin mapa es cómo buscar un aguja en un pajar.  A ver si encuentras el camino.

Tu heroína interna necesita usar el poder interior y acrecentarlo día a día.

Para eso es necesario que limpies tu mente de basura que no te permite manifestar en tu vida,  las relaciones y proyectos que deseas.

Lo único que vas a necesitar es seguir la ruta tal cual la diseñemos.

Dar un paso, luego el otro y así mientras puedes ver los milagros que emanan de tu alma.

(Es el paso 4 porque el 2 hace por 2, o sea 2 y 3).

Recupera tu poder personal y manifiesta relaciones y proyectos extraordinarios sin dejar de crecer ni dejarte de última.

Reserva tu sesiones personalizadas y comienza tu transformación.

(Sujeto a disponibilidad de agenda)

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Después de hacer el pago podrás agendar tu cita.

Si tienes dudas escríbeme a info@rossanabecerra.com

¿Para quién es este pack de sesiones?

Este pack de sesiones personalizadas está dirigido a ejecutivas y líderes empresariales con…

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Baja autoestima.

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Poca confianza en sus decisiones.

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Conflictos con sus jefes y compañeros de trabajo.

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Conflictos con su pareja.

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Necesidad de aprobación y reconocimiento.

Y, definitivamente, mujeres que están decididas a romper con ese círculo.

Lo que dicen de mí… y quizás te interese.

Con Rossana descubrí emociones como miedos, angustias, desesperación, estrés, depresión, que se derivaban de la falta de confianza en mí misma.

Con su método pude ser consciente de las emociones que no me permitían generar confianza en mí misma.

Como resultado evidencio que me encuentro más tranquila con las acciones que desarrollo en el trabajo, expongo mis ideas sin sentir que soy desvalorizada, pero sobre todo descubrí que en las relaciones que establezco con el otro allí se refleja la relación que tengo conmigo misma. 

JULLIE ARGÜELLO – BOGOTÁ, COLOMBIA

Inicialmente acudí a Rossana con cierta desconfianza, pensé que me iba a encontrar con lo mismo, una coach que te vende una vida perfecta.

Rossana me explicó que todo lo que llega a nuestra vida tiene una razón; para enseñarnos algo, pero lo más importante para ser mejores personas, sentirnos felices con lo que somos y con los que hacemos. Con ella comprendí que tengo el poder para cambiar, transformar y transformarme.

En estos momentos de mi vida aún me pasan situaciones que me incomodan, pero ahora sé cómo resolverlo por mí misma gracias al trabajo que hicimos juntas.

Sandra Marcela – Colombia

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Mi nombre es Rossana Becerra

Facilitadora de programación subconsciente, certificada por el Método Integra, y practitioner del Bach Centre de Inglaterra

Ayudo a ejecutivas y líderes empresariales a reprogramar su subconsciente y ganar seguridad para manifestar experiencias y relaciones extraordinarias.

¡Nos vemos en las sesiones!

¡Oh, yeahh!